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martes, 12 de mayo de 2015

Crema hidratante 'White Chocolate Truffle', de MuLondon

El otro día estrené por fin esta joyita que compré hace ya tiempo en la página web de EccoVerde.



Descubrí la marca británica MuLondon a través del blog de Nina Benito, y hacía tiempo que le tenía ganas. Tras leer la entrevista que le hizo al creador de la misma, no tardé en animarme a probarla, y me hice para ello con uno de sus productos estrella: el 'Organinc White Chocolate Truffle Moisturiser', una crema hidratante que perfectamente podría pasar por un delicioso postre casero. Y para qué voy a mentir, con el tema del chocolate blanco me tenían ganada desde el principio.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Loción corporal de Lavanda de Acure Organics

Esta loción corporal de Acure Organics fue, creo recordar, la primera crema de cuerpo natural que probé, en uno de mis primeros pedidos a iHerb (el primero de una laaaaarga serie).
 


Debo confesar que, aunque la estrené con mucha ilusión, la primera vez que la usé, un día después de la ducha y antes de irme a dormir, me llevé un buen chasco. No fue por la crema en sí, sino por el olor, un tema al que le doy mucha importancia, quizá demasiada, no sé. El caso es que al apretar el tubo sobre la palma de la mano me pareció que olía estupendamente, así como a lavanda suave. Pero medio segundo después, cuando empecé a extenderla sobre la piel, el olor cambió. Se hizo más intenso, más penetrante. Me pareció desagradable, y en ese momento pensé que la crema pasaría una temporada cogiendo polvo en un estante, antes de que me animara a volver a usarla, si es que lo hacía.


Aun así, y como para cuando noté lo del olor ya tenía la crema a medio extender por la pierna, me aguanté y terminé de masajearla hasta que se absorbió por completo. Tendría que usarla hasta terminarla o regalársela alguien, porque una crema que cuesta más de 6 euros (concretamente, 8,62 dólares), no se puede desperdiciar así como así.

Después de aquello me desentendí del tema y al poco rato me fui a dormir. El caso es que a la mañana siguiente, cuando me estaba vistiendo para ir a trabajar, me rocé la pierna con la mano mientras me quitaba el pijama, y me sorprendió lo increíblemente suave que tenía la piel. Tardé un poquito en asociar esa suavidad con la crema de Acure, porque ya me había olvidado del tema. Pero no exagero si os digo que me pasé todo el día en el trabajo acariciándome distraída las rodillas, que estaban suaves como nunca. La sensación era parecida a cuando te acabas de depilar, después de un tiempo con los pelos creciendo a su aire. Una maravilla.

Así que esa noche decidí darle una segunda oportunidad. Lo curioso es que esta segunda vez no me olió tan sumamente mal. No me entusiasmaba, pero tampoco era para tanto. Además noté cosas nuevas, en las que no había reparado el día anterior, como que la crema tiene una textura bastante densa (si os fijáis en la foto, veréis que conserva bastante bien la forma cilíndrica con la que sale del envase), o que hace falta muy poquita cantidad para cubrir una gran zona de piel.


He leído críticas de gente que dice que no se absorbe bien, que tarda la vida en secarse, pero creo que lo que pasa en realidad es que usan demasiada cantidad. Usando poquita cunde muchísimo y se absorbe a toda velocidad, dejando la piel seca al tacto, pero muy hidratada y fresquita.

Otra cosa en la que reparé esta segunda vez, es que el olor, tan intenso al principio, se desvanece enseguida. Al cabo de un rato la piel no huele prácticamente a nada. 


En definitiva, que una semana después me había convertido en fan incondicional. Es más, os diré que hasta me terminó conquistando su olor. Ese olor que al principio me pareció desagradable, ahora me encanta. Respecto a eso, he de decir que me pasa algo curioso. Y es que me estoy dando cuenta de que cuanto más pruebo la cosmética natural, más me van gustando los olores de los aceites esenciales, que antes me parecían demasiado intensos, y menos los perfumes artificiales. Cremas que antes me gustaba cómo olían porque me hacían pensar en mi madre arreglándose cuando yo era pequeña, o incluso en mi abuela empolvándose la nariz frente al tocador, ahora me parecen demasiado falsos. Igual os parece una tontería, pero me huelen a química. Es como comparar el aroma de una manzana recién cogida del árbol, con el de una piruleta verde sabor "manzana". Algo así.

Os dejo una foto de los ingredientes para que veáis todo lo que lleva. Por regla general, personas mucho más avezadas que yo en el mundo de la cosmética natural suelen dar un consejo muy sabio, sobre todo para principiantes, que es: cuantos menos ingredientes lleve un producto, mejor que mejor. Desde luego, es la forma más sencilla de asegurarse de que no contenga nada chungo o sospechoso. Esta crema quizá peque de exceso, aunque si os fijáis veréis que hay menos cosa de lo que parece, porque los nombres de los ingredientes son larguísimos (del tipo Infusion of Organic Calendula Officinalis (Calendula) Flower in Fair Trade Organic Olea Europaea (Olive) Oil). Así a ojo, serán unos treinta.


Lo bueno del INCI es que es muy completito, con aclaraciones entre paréntesis (y en negrita, para facilitar su lectura) que explican lo que es cada cosa, al lado de su nombre oficial en latín. Además, al estar impreso en el mismo envase, lo puedes mirar cuando quieras, algo que se agradece mucho. Muchos de los ingredientes son orgánicos y otros de comercio justo, y todo ello también aparece reflejado. De ahí que sea tan sumamente largo.

Ahora bien, tengo que ponerle una pega. Y es que esta crema, al igual que muchas hidratantes y cosméticos convencionales presume, en su parte frontal, precisamente de lo que menos contiene. Bueno, lo de la lavanda lo entiendo, porque no huele a otra cosa, pero lo de las células madre de equinácea, me parece una pijez, sobre todo teniendo tantas otras cosas buenas de las que presumir, como el hecho de que no contenga agua. y que su ingrediente principal sea una mezcla totalmente orgánica creada a partir de frutos de açai, arándanos, rosa mosqueta, granada, caléndula, camomila y rooibos.

Otra cosa que no me gusta es lo poquito que dura. Vale que cunde mucho, pero vienen sólo 240 ml., y eso para todo el cuerpo pues como que no da mucho de sí. De hecho ya la he terminado, y eso que la he estado usando sólo en las piernas, para que me durase más. Quiero repetir con ella, aunque antes le tengo echado el ojo a esta otra versión, la loción corporal reafirmante de lemongrass y aceite de argán, que tiene una pintaza.

En cuanto a lo de que ayuda a proteger el sistema inmune de la piel porque contiene probióticos blablabla y todo eso, sinceramente ni me interesa ni me importa. Sólo sé que deja la piel suave como ninguna crema que haya probado hasta ahora, y con eso me vale.

martes, 12 de agosto de 2014

Crema de día de Blanc Cachemire

Recibí una pequeña muestra de esta crema de día en una cajita BirchBox y, de buenas a primeras, lo primero que me disgustó fue el olor. Soy muy maniática con los olores y el de esta crema no me entusiasmó, aunque lo consideré pasable. Al fin y al cabo los hay peores.



El problema vino después, cuando al extenderla sobre la cara me di cuenta de que me dejaba las mejillas y las sienes llenas de pelotillas. Odio las cremas que hacen pelotillas. Pero aún las odio más si encima me meto a ver su precio y descubro que cuesta nada menos que la friolera de 64 euros. ¡64 euros! Por una crema que huele mal y encima hace pelotillas. Já.


La estrené y la terminé durante un viaje, me desesperé con las pelotillas, algún que otro brillo en la frente, ni fú ni fa, y con eso pusimos fin a nuestra breve relación.

¿Puedo decir algo bueno de ella? Sí, que sus ingredientes están bastante bien. Pero no vale lo que cuesta ni de lejos. Hay cremas que le dan mil vueltas a ésta, y cuestan la mitad.

Decepción total.

Crema Facial Aloe Vera Regenerante de Bluemandarines

Esta crema formaba parte de un experimento para encontrar una buena crema hidratante de cara. El error fue (una vez más) comprarla a lo loco, sin mirar primero los ingredientes. 


Me bastó con abrir el bote, olerla y usarla una sola vez para sospechar el error. Los parabenos se huelen y se sienten de lejos. Es fácil identificarlos si sabes dónde buscar. Se nota en el olor, y en la textura de la crema, así como gelificada, húmeda y brillante, casi plasticosa y con un olor muy característico.


Además, si os fijáis, veréis que los lleva todos (entre muchas otras porquerías): Metylparaben, Buthylparaben, Ethylparaben y Propylparaben. El lote completo, incluso los parabenos de cadena larga (buthyl y propyl), cuyo uso está actualmente prohibido en algunos países, como Dinamarca.

Pero claro, si queréis saber los ingredientes no os queda más remedio que verlos en el envase, porque no hay forma humana de encontrarlos ni en su página web, ni en todo el ancho Internet.


Fue una gran decepción, porque no sé muy bien por qué, pensaba que Bluemandarines era una marca que se preocupaba por estos temas. Quizá porque se trata de una firma dermocosmética, de venta en farmacias y parafarmacias e incluso en tiendas de cosmética natural, lo que en principio puede dar a entender que les preocupa lo que le añaden a las cremas que producen. O quizá fui (una vez más) víctima del marketing, y me dejé engañar por el envase, con sus letras verdes, y su minimalista  hojita de aloe vera. 

En cualquier caso, lo que está claro es que les trae al fresco meter ingredientes cuestionables en la formulación de sus productos. (Ojo, que esto también da qué pensar acerca de las tiendas que los comercializan).


Si está demostrado que los parabenos no son buenos, y existen montones de alternativas mucho más saludables para preservar los ingredientes ¿por qué siguen poniéndolos en las cremas y en absolutamente todos los productos de cosmética más o menos comerciales? No lo entiendo ¿Será que abaratan costes?

Mal, muy mal. 

martes, 8 de julio de 2014

Fluido corporal hidratante, de Babé

Esta crema hidratante de Babé me gustó tantísimo que me tuve que comprar el bote a tamaño completo, incluso antes de terminar la muestra que me enviaron en una de las cajitas de BirchBox.



Es una crema súper ligera, fácil de extender y que se absorbe enseguida sin engrasar nada, dejando una sensación fresquita en la piel, de pura hidratación. Pero lo mejor de todo es el olor. Huele a verano y a cosas buenas. Es un olor que dura horas y horas, y no me canso de él.