Mostrando entradas con la etiqueta SheInside. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta SheInside. Mostrar todas las entradas

viernes, 14 de febrero de 2014

Gatos, gatos por todas partes

No es ningún secreto que tengo debilidad por los gatos. No es algo que me haya venido ahora de repente. Cuando tenía 6 o 7 años, estuve veraneando quince días en Tenerife con mis padres en una urbanización llena de gatos, y me pasé buena parte de las vacaciones con ellos, acariciándoles, llevándoles de aquí para allá o dándoles platos de leche. Como resultado de aquella estrecha convivencia, volví a casa con una extraña roncha en el brazo, que resultó ser tiña.

jueves, 23 de enero de 2014

SheInside, amor-odio (un poco más de odio que de amor)

Mi  turbulenta e inestable relación con SheInside comenzó más bien tarde, ya que no descubrí la tienda online hasta bien avanzado 2013. Sí que me había topado con ella en alguna ocasión, dando tumbos por la web (es casi imposible no hacerlo, porque está hasta en la sopa), pero había pasado de refilón, sin prestar demasiada atención.


Un día, sin embargo, vi un vestido (que al parecer tiene media España) que me llamó la atención, así que me detuve a echar un vistazo con algo más de calma. Enseguida me fijé en los precios, que no estaban nada mal, y en un detalle muy importante: no cobraban gastos de envío. Así que me animé e hice mi primera compra.

martes, 3 de diciembre de 2013

Flechazo de invierno: el vestido de manga larga

Esta temporada me ha dado fuerte por los vestidos cortos de manga larga. Me encantan.


Los encuentro versátiles, elegantes y ponibles, para llevarlos durante todo el invierno y hasta que esté ya bien entrada la primavera.

viernes, 18 de octubre de 2013

Jerséis calentitos

Va a hacer ya un mes desde que empezó oficialmente el otoño, pero aún hace calor por las tardes y las hojas, aunque algo más amarillas, de momento siguen bien plantadas en los árboles. Sin embargo, poco a poco vemos que los días se hacen cada vez más cortos; anochece temprano, y las noches y los amaneceres son fríos. 


Algunos ya han hecho el cambio de armario, otros todavía se resisten… más o menos. Ya echamos de menos una mantita por la noche, sobre todo por los pies, y cerramos la ventana para dormir. El otoño está a punto de entrar de lleno en nuestras vidas, y ¿qué mejor forma de recibirlo que dentro de un jersey bien calentito?