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miércoles, 24 de septiembre de 2014

'Les doy un año', o qué ponerse este otoño

El otro día estuve en el cine viendo 'Les doy un año' ('I Give it a Year'). La peli en sí, quitando un par de chistes que tienen su gracia, no vale nada, y no la recomiendo ni me voy a entretener hablando del tema.



Si me quedo con algo de esta película, es con la ropa. En concreto, la forma de vestir de Nat, la protagonista, interpretada por Rose Byrne. Me parece la inspiración perfecta para el otoño que llega, con sus finos jerséis holgados, sus faldas de lápiz, sus camisas abotonadas hasta el cuello, sus vestidos de fiesta, vaporosos y etéreos, sus botas altas y sus abrigos color camel. Los básicos perfectos, combinados con maestría.

viernes, 27 de junio de 2014

Encontrar el pantalón corto perfecto no es moco de pavo

Desde que empezaron a subir las temperaturas, allá por abril, cuando el buen tiempo nos engañó y nos hizo guardar toda la ropa de abrigo a cal y canto justo antes de traer de vuelta el frío polar, hubo ya gente que se lanzó a la calle con su ropita fresca de verano: faldas, vestidos, sandalias y pantalones cortos. Empezaron a verse piernas blancas y los primeros deditos al aire, pero también otras cosas que no deberían verse.

martes, 6 de mayo de 2014

jueves, 10 de abril de 2014

Armario de primavera

Hacía tiempo que tenía ganas de escribir este post; el invierno se me estaba haciendo ya pesado y no veía la hora de empezar por fin a guardar botas, bufandas y jerséis de lana, y sacar de las cajas de debajo de la cama los vestidos de flores y las sandalias (seguramente me acabaré arrepintiendo de haber guardado ya los abrigos, pero el buen tiempo dura demasiado poco como para esperar hasta el cuarenta de mayo... guiño, guiño).

jueves, 3 de abril de 2014

'Weejuns'

Esta mañana, me he encontrado con estos preciosos zapatos tipo mocasín en ModCloth.


Me ha llamado la atención que fueran de piel, algo poco habitual entre los zapatos de ModCloth, así como su aspecto cuidado y tan bien terminado. Se nota a simple vista que son unos zapatos buenos, de calidad, de esos que valen lo que cuestan, porque son de los que entran al armario para quedarse. 

martes, 4 de marzo de 2014

Flechazo de primavera: falda midi

Veo venir que esta primavera me va a dar fuerte por las faldas a media pierna, las llamadas faldas midi. Ya tuve un pequeño brote el año pasado, y a lo largo de todo este otoño-invierno se me ha ido intensificando.

Si me lo hubieran dicho hace unos años, habría puesto el grito en el cielo. “Esas faldas sólo las llevan las viejas”, “te acortan la pierna”, “te hacen parecer mayor de lo que eres”, “no favorecen”, "te engordan los tobillos". Pero mi antigua yo era más joven e inexperta, y todavía no tenía mucha idea de lo que verdaderamente sienta bien y lo que no, y de lo que es realmente un clásico atemporal.

martes, 18 de febrero de 2014

Combinación de colores: Rosa y Gris

Tomad nota de una tendencia que siempre me ha encantado y ahora viene pisando fuerte, sobre todo de cara al otoño-invierno que viene. Se trata de una combinación de colores que, sin ser nada nuevo, no deja de quedar estupendamente bien cuando se sabe llevar: La unión del rosa palo (o rosa pálido, o empolvado, como lo llaman ahora), y el gris. 

viernes, 14 de febrero de 2014

Gatos, gatos por todas partes

No es ningún secreto que tengo debilidad por los gatos. No es algo que me haya venido ahora de repente. Cuando tenía 6 o 7 años, estuve veraneando quince días en Tenerife con mis padres en una urbanización llena de gatos, y me pasé buena parte de las vacaciones con ellos, acariciándoles, llevándoles de aquí para allá o dándoles platos de leche. Como resultado de aquella estrecha convivencia, volví a casa con una extraña roncha en el brazo, que resultó ser tiña.

martes, 11 de febrero de 2014

Cómo llevar medias en invierno y, aun así, ir calentita

No me gustan nada las botas tipo UGG o similares. Me parece que hacen pie de pato y que engordan el gemelo, dos cosas que no necesito para nada.
Además, está esto:


Sin embargo, sí que me gusta tener los pies calentitos en invierno (¡a quién no!) y ponerme faldas y vestidos durante todo el año, y no únicamente en verano.

Una de las muchas soluciones para poder llevar falda con medias en invierno, sin pasar frío en los pies, es ésta que os explico a continuación. Es muy sencilla y no tiene ningún misterio, pero el resultado es estupendo, y además sienta genial. Nada de pies de pato.


1- Empieza por ponerte unas medias tupidas.



2- A continuación, añade unos calcetines altos, hasta la rodilla por lo menos, o hasta la mitad del muslo incluso, si eres más atrevida. Yo tengo unos de ModCloth, y estoy encantada con ellos. Son súper abrigaditos.


3- A los calcetines altos, superpón otros más cortos, unos calcetines normales de los de toda la vida, para un extra de calorcito. Da igual de qué color sean, porque éstos quedarán ocultos por las botas.


4- ¡Ponte las botas! Unas botas clásicas, de caña media o alta, quedan perfectas con este tipo de calcetines altos asomando por encima.


Si sabéis alguna otra forma de llevar falda o vestido sin pasar frío en invierno, no dudéis en compartirla en los comentarios.

lunes, 20 de enero de 2014

Ten poca ropa

En lo que a ropa se refiere, siempre he sido de esas personas que piensan que está bien tener una o dos cosas buenas, de esas que pasan a una segunda, e incluso una tercera generación, y luego un montón de ropa de temporada. De esa que te sale tirada de precio en las rebajas, o que compras de nueva temporada en un impulso, que te pones durante toda la primavera, el verano y parte del otoño, guardas en una caja durante el invierno, y ahí se acabó. Cuando vuelves a sacarla después de unos meses resulta que ya no la ves con los mismos ojos. Ya no se lleva, o te has comprado otras cuatro prendas similares que te gustan mil veces más. Pasan los años y ya no te la vuelves a poner, por lo que más tarde o más temprano, a veces hasta con un poco de pena, acabas dándole puerta. Otras veces la rescatas y la sigues usando, después de algún tiempo, pero cada vez le salen más bolas, cada vez se estiran más las mangas, y el color ya no es lo que era. Es ropa de temporada, prendas que entran y salen de tu armario en un ciclo de pocos años, a veces incluso meses. Durante un tiempo las tienes en rotación, te las pones de vez en cuando, o les das muchísimo uso, pero sabes que no son la clase de prendas que algún día podría heredar tu hija.


martes, 3 de diciembre de 2013

Flechazo de invierno: el vestido de manga larga

Esta temporada me ha dado fuerte por los vestidos cortos de manga larga. Me encantan.


Los encuentro versátiles, elegantes y ponibles, para llevarlos durante todo el invierno y hasta que esté ya bien entrada la primavera.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Everly: ‘Beautiful clothes for beautiful girls’

Hace no mucho descubrí Everly, una marca de ropa que me chifla. De hecho, me encantaba antes incluso de saber que existía, e incluso antes de saber que hacía ya tiempo que se había colado en mi armario. 


La marca fue creada por Fabiana y Adriana, dos hermanas emprendedoras con mucho estilo, buen gusto y sentido estético, que un día se lanzaron a diseñar una colección de ropa inspirada en las cosas que a ellas les gustaban: los viajes, la música, el arte, el diseño y la moda vintage. El resultado fue una marca moderna y juvenil, sencilla pero estilosa, de telas y estampados muy cuidados, líneas claras y bien definidas; una marca asequible, divertida y elegante a un mismo tiempo.


Como he dicho antes, descubrí Everly cuando ya tenía, sin saberlo, varias prendas suyas dentro del armario y seguramente varias más fichadas —también sin saberlo— en alguna de las tiendas online por las que habitualmente me suelo pasear. Porque Everly no tiene tienda propia. Es una tienda que vende al por mayor, es decir una tienda que vende a otras tiendas. Venden sus prendas a tiendas físicas y online de todo el mundo y éstas, a su vez, las comercializan entre el gran público. Cada tienda adquiere las prendas que quiere y las acoge bajo el nombre de su propia marca, por lo que a simple vista y sin tenerlas delante para ver la etiqueta, es imposible saber si son de Everly o no. Simplemente es ropa de esa tienda.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Ponte lo que quieras

La adolescencia es dura, pero nos enseña lecciones muy importantes.


En la época que fue de los 12 a los 14 años —más o menos—, tuve una especie de fase rebelde en la que me volví en contra de cualquier cosa que tuviera que ver lo más mínimo con el hecho de haber nacido mujer. 

miércoles, 30 de octubre de 2013

Pañuelos, pañuelos y más pañuelos

Confieso que tengo debilidad por los pañuelos.
Las bufandas calentitas también están bien, para esos días realmente fríos del invierno en los que sales a la calle porque no te queda más remedio.


Pero me quedo con los pañuelos.
Porque los puedes llevar prácticamente durante todo el año, y porque es una de las pocas prendas donde todo vale. Cualquier color, cualquier estampado, desde los más simples y sobrios hasta los más arriesgados. 
Garantizado: hasta el más loco de los pañuelos combinará bien con algo que ya tienes dentro de tu armario.

Porque los pañuelos molan.

lunes, 28 de octubre de 2013

Lleva zapatos bonitos

Qué importantes son los zapatos.

Los zapatos nos llevan de aquí para allá, casi sin darnos cuenta. Los paseamos día tras día de un lado a otro, y van allá donde nosotros vamos. Visten nuestros pies, nos protegen del frío, de las piedras, del asfalto. Nos permiten caminar durante horas, y vivir el día a día con normalidad. ¿Os imagináis que pasaría si despertáramos un día, y todos nuestros zapatos hubieran desaparecido? Sería una locura.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Susi Sweet Dress

No conocía la marca Susi Sweet Dress hasta el pasado fin de semana, cuando asistí por primera vez a uno de sus mercados, o ventas, que organizan esporádicamente en diferentes ciudades españolas.


Básicamente vendían vestidos. Vestidos vintage, estilo años 50, que Susana, la propietaria de la tienda, se dedica a comprar en mercadillos de todo el mundo, para luego arreglarlos, adaptarlos a su estilo característico y después revenderlos, a un precio estupendo.

También había faldas, camisas, cinturones y alguna que otra camiseta. Pero sobre todo vestidos. Montones y montones de vestidos, dulces y femeninos, todos muy parecidos entre sí, con corte y estampados similares, pero ni uno solo repetido. Todos y cada uno de ellos eran únicos —y eso que había más de quinientos (aunque sospecho que ya eran bastantes menos el segundo día, cuando estuve por allí)—, todos perfectamente colocados en sus perchas, mezclados, cada uno con sus colores, con sus estampados, su largo, su corte y su hechura.


No había dos iguales, aunque todos compartían ciertos rasgos comunes. Primaban las telas estampadas sobre los colores sólidos (como mucho había alguno que otro en negro), con sus florecitas, lunares, cuadros y motivos geométricos, su cinturilla elástica, su tela ligera, su estilo camisero, con sus cuellos, sus botones y sus mangas, en su mayoría cortas o de hombros descubiertos. Y un largo que por lo general rozaba las rodillas, cuando no llegaba hasta la mitad del gemelo. Una hechura perfecta para vestirlos a lo largo de todo el año, sin importar si es invierno o verano.

La primera impresión al verlos ahí, todos juntos, todos mezclados sin ton ni son, quizá sea un poco abrumadora. No sabes ni por dónde empezar a mirar, todos se parecen cuando llevas un rato pasando las perchas, y hay tantos, tantos, que no eres capaz de elegir uno solo. Luego, una vez pasado el agobio inicial, empiezas a mirar con más cuidado, a fijarte mejor en las telas, en los estampados, a dar una segunda vuelta al ruedo. Llega un momento en el que te animas y coges uno, luego otro, y otro. Y te los pruebas.

Sientan tan bien que te enamoras: de repente los quieres todos. Qué agobio. Te pruebas ocho más. Todos te gustan, todos favorecen —o casi todos. Puede que alguno que te haga pensar demasiado en tu abuela, o en La Casa de la Pradera, pero aun así—. Todos son únicos, diferentes y especiales, y todos están perfectamente cuidados y conservados. Ése es el encanto del vintage, y seguramente lo que lo distingue de la ropa de segunda mano a secas.


Al final, después de mucho dudar y cavilar, quizá consigas reducir la selección a dos, o a tres. Puede que incluso encuentres ése vestido especial, y que ya no quieras ningún otro.

Por eso, y por muchas otras cosas, ir a un mercado de Susi Sweet Dress es toda una experiencia. A mí desde luego me ha conquistado.

El próximo fijo que no me lo pierdo.



PD. Todas las fotos proceden de su página de Facebook y están enlazadas a ella.

viernes, 18 de octubre de 2013

Jerséis calentitos

Va a hacer ya un mes desde que empezó oficialmente el otoño, pero aún hace calor por las tardes y las hojas, aunque algo más amarillas, de momento siguen bien plantadas en los árboles. Sin embargo, poco a poco vemos que los días se hacen cada vez más cortos; anochece temprano, y las noches y los amaneceres son fríos. 


Algunos ya han hecho el cambio de armario, otros todavía se resisten… más o menos. Ya echamos de menos una mantita por la noche, sobre todo por los pies, y cerramos la ventana para dormir. El otoño está a punto de entrar de lleno en nuestras vidas, y ¿qué mejor forma de recibirlo que dentro de un jersey bien calentito?


lunes, 26 de agosto de 2013

Flechazos (a primera vista)

Un flechazo para el otoño que viene: 

Estas preciosas bufandas de Yumi, en punto y con diseños de zorros y mapaches.


Y uno que deja el verano que se va: 

Este bañador tan tierno de BlackMilk, gris claro, con un estampado en tonos pastel de animales metidos dentro de papeles de cupcake.

jueves, 22 de agosto de 2013

Armario de otoño

El otoño está a la vuelta de la esquina, y mientras las rebajas de verano dan ya sus últimos coletazos, los ojos se nos van a las estanterías de la nueva colección 


Todavía nos da pereza cuando vemos los abrigos y las botas hasta la rodilla en los escaparates, pero que levante la mano quien se tope un jersey de ochos suave y calentito y no le entren ganas de meterlo al armario, para sacarlo más adelante, cuando haga falta. A estas alturas ya no necesitas más ropa de verano; tienes cubierto el cupo. Suficientes bikinis, vestidos de playa y sandalias, y los que compres ahora, tendrás poco tiempo de ponértelos antes de tener que guardarlos hasta el año que viene.

Le pese a quien le pese, el otoño está ya en los escaparates. Yo, sin embargo, intento no mirar mucho. Este año me he prometido a mí misma no comprar nada que no necesite. Nada que no me vaya a poner, nada de lo que me vaya a cansar enseguida, nada repetido. He tomado la decisión de construir un armario inteligente, es decir, asumir que el espacio del que dispongo es limitado, y que la mitad de las cosas que me compro por impulso muchas veces me las pongo poco más de una o dos veces antes de cansarme, decidir que no me gustan, sentirme incómoda llevándolas o,  directamente, por motivos difíciles de explicar, cogerles manía, y no querer volver a saber nada de ellas (aunque tampoco me decida a sacarlas del armario, ya sea por cargo de conciencia, o porque tengo la esperanza de volver a usarlas algún día, cosa que nunca pasa).