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martes, 12 de agosto de 2014

Crema de día de Blanc Cachemire

Recibí una pequeña muestra de esta crema de día en una cajita BirchBox y, de buenas a primeras, lo primero que me disgustó fue el olor. Soy muy maniática con los olores y el de esta crema no me entusiasmó, aunque lo consideré pasable. Al fin y al cabo los hay peores.



El problema vino después, cuando al extenderla sobre la cara me di cuenta de que me dejaba las mejillas y las sienes llenas de pelotillas. Odio las cremas que hacen pelotillas. Pero aún las odio más si encima me meto a ver su precio y descubro que cuesta nada menos que la friolera de 64 euros. ¡64 euros! Por una crema que huele mal y encima hace pelotillas. Já.


La estrené y la terminé durante un viaje, me desesperé con las pelotillas, algún que otro brillo en la frente, ni fú ni fa, y con eso pusimos fin a nuestra breve relación.

¿Puedo decir algo bueno de ella? Sí, que sus ingredientes están bastante bien. Pero no vale lo que cuesta ni de lejos. Hay cremas que le dan mil vueltas a ésta, y cuestan la mitad.

Decepción total.

Brillo de labios Shine Ultra, de ModelCo

Este brillo de labios fue una gran decepción. El que yo recibí en mi BirchBox fue el tono Berry Pink, un rosa clarito muy natural que cuesta 16,95€ en la tienda online. 



No es que sea un mal gloss. Tampoco es que sea yo mucho de glosses, porque en general me parece que resecan demasiado los labios, cuando no los dejan pegajosos y te pasas el día con el pelo pegado a la boca, que es algo que no soporto.


Éste, en concreto, como brillo de labios cumple su función. Pero sin más. No tiene absolutamente nada de especial, así que no hay nada, nada de nada, que justifique ese precio. Algunas marcas se suben a la parra sin motivo alguno, y me molesta. ME MOLESTA MUCHO.


Por eso, y por la decepción que me llevé hace poco con los pintalabios Party Proof, de la misma marca, he metido este gloss en la lista negra. Anda que no habrá mejores alternativas, y más por ese precio. Aquí os dejo un post de Nina Benito con algunas opciones mil veces más interesantes.

Healthy Eyeliner de DermEyes

Antes de nada, tengo que aclarar que mi problema con esta marca vino a raíz de un lápiz de ojos que venía en una de las ya desaparecidas GlossyBox. 


En BirchBox, de DermEyes sólo he probado la sombra de ojos en tonos verde y beige, que no está mal pero es carísima y tampoco me parece tan especial como para justificar el precio. Pero como el dichoso lápiz de ojos también está a la venta en la web de BirchBox, he decidido incluirlo en la lista de decepciones, donde se ha ganado un hueco por méritos propios.

El lápiz de ojos negro de DermEyes llegó a mi vida prometiendo maravillas. Que si era totalmente hipoalergénico, anti-irritante, hidratante, buenísimo para la piel, una maravilla, sin parabenos, sin aceites minerales ni demás porquerías... bla, bla , bla. 


Prometía cosas que no me había prometido nunca ningún otro lápiz de ojos, como que evitaba la aparición de rojeces y no irritaba la piel. Ningún lápiz de ojos me había prometido antes eso. Pero es que ningún lápiz de ojos me había producido rojeces o irritado la piel hasta ahora, salvo en una ocasión, con un lápiz bueno de marca (ya no recuerdo cuál) que le cogí a mi madre y que no volví a usar más.

Considero que tengo una piel bastante todoterreno. Durante años he usado lápices ojos de todas las marcas y tipos habidos y por haber. Desde NARS hasta Carlo di Roma, la mítica marca del chino que todas usábamos en Bachillerato, cuando empezábamos a maquillarnos, pasando por todo lo que hay en medio.

Y nunca tuve ningún problema, excepto esa vez que os he comentado.

Bueno, pues este lápiz le hizo a mis ojos exactamente TODO lo que había prometido no hacerles. Lo usé dos veces, antes de darlo por perdido, y las dos veces me dio una alergia brutal.


Me irritó los ojos, me hizo llorar, me picó y me escoció. Lo peor de todo fue que durante varias horas los ojos no me dejaron de lagrimear, tratando de expulsar lo que fuera que mi ojo no aceptaba. Me lloraban tanto que casi no podía mantenerlos abiertos, y la zona del rabillo del ojo, por donde desbordaba el lagrimeo arrastrando los restos de pigmento, se me irritó y se me puso toda roja con lo que fuera que llevara ese lápiz asqueroso en su composición. Me estuvo picando y escociendo todo el día, incluso después de haberme lavado y desmaquillado bien en cuanto tuve ocasión de hacerlo.

Mirad lo que dicen de él en BirchBox: «el lápiz Healthy Eyeliner de Dermeyes es hipoalergénico y anti-irritante, ideal para hidratar nuestros ojos mientras los embellece». 

JÁ. 

¿Lo habrán probado antes de soltar esa perlita? Si es que hasta el nombre es irónico. Healthy, dice. Hay que fastidiarse.

Por cierto, ¿sabéis cuánto cuesta esta joyita? 18 euros.

Ahí dejo eso.

Crema Facial Aloe Vera Regenerante de Bluemandarines

Esta crema formaba parte de un experimento para encontrar una buena crema hidratante de cara. El error fue (una vez más) comprarla a lo loco, sin mirar primero los ingredientes. 


Me bastó con abrir el bote, olerla y usarla una sola vez para sospechar el error. Los parabenos se huelen y se sienten de lejos. Es fácil identificarlos si sabes dónde buscar. Se nota en el olor, y en la textura de la crema, así como gelificada, húmeda y brillante, casi plasticosa y con un olor muy característico.


Además, si os fijáis, veréis que los lleva todos (entre muchas otras porquerías): Metylparaben, Buthylparaben, Ethylparaben y Propylparaben. El lote completo, incluso los parabenos de cadena larga (buthyl y propyl), cuyo uso está actualmente prohibido en algunos países, como Dinamarca.

Pero claro, si queréis saber los ingredientes no os queda más remedio que verlos en el envase, porque no hay forma humana de encontrarlos ni en su página web, ni en todo el ancho Internet.


Fue una gran decepción, porque no sé muy bien por qué, pensaba que Bluemandarines era una marca que se preocupaba por estos temas. Quizá porque se trata de una firma dermocosmética, de venta en farmacias y parafarmacias e incluso en tiendas de cosmética natural, lo que en principio puede dar a entender que les preocupa lo que le añaden a las cremas que producen. O quizá fui (una vez más) víctima del marketing, y me dejé engañar por el envase, con sus letras verdes, y su minimalista  hojita de aloe vera. 

En cualquier caso, lo que está claro es que les trae al fresco meter ingredientes cuestionables en la formulación de sus productos. (Ojo, que esto también da qué pensar acerca de las tiendas que los comercializan).


Si está demostrado que los parabenos no son buenos, y existen montones de alternativas mucho más saludables para preservar los ingredientes ¿por qué siguen poniéndolos en las cremas y en absolutamente todos los productos de cosmética más o menos comerciales? No lo entiendo ¿Será que abaratan costes?

Mal, muy mal.