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miércoles, 24 de septiembre de 2014

'Les doy un año', o qué ponerse este otoño

El otro día estuve en el cine viendo 'Les doy un año' ('I Give it a Year'). La peli en sí, quitando un par de chistes que tienen su gracia, no vale nada, y no la recomiendo ni me voy a entretener hablando del tema.



Si me quedo con algo de esta película, es con la ropa. En concreto, la forma de vestir de Nat, la protagonista, interpretada por Rose Byrne. Me parece la inspiración perfecta para el otoño que llega, con sus finos jerséis holgados, sus faldas de lápiz, sus camisas abotonadas hasta el cuello, sus vestidos de fiesta, vaporosos y etéreos, sus botas altas y sus abrigos color camel. Los básicos perfectos, combinados con maestría.

martes, 6 de mayo de 2014

Combinación de colores: naranja y azul

No es ningún secreto que el naranja y el azul quedan bien juntos. Incluso la propia naturaleza nos lo dice cada día. 


martes, 4 de marzo de 2014

Flechazo de primavera: falda midi

Veo venir que esta primavera me va a dar fuerte por las faldas a media pierna, las llamadas faldas midi. Ya tuve un pequeño brote el año pasado, y a lo largo de todo este otoño-invierno se me ha ido intensificando.

Si me lo hubieran dicho hace unos años, habría puesto el grito en el cielo. “Esas faldas sólo las llevan las viejas”, “te acortan la pierna”, “te hacen parecer mayor de lo que eres”, “no favorecen”, "te engordan los tobillos". Pero mi antigua yo era más joven e inexperta, y todavía no tenía mucha idea de lo que verdaderamente sienta bien y lo que no, y de lo que es realmente un clásico atemporal.

viernes, 14 de febrero de 2014

Gatos, gatos por todas partes

No es ningún secreto que tengo debilidad por los gatos. No es algo que me haya venido ahora de repente. Cuando tenía 6 o 7 años, estuve veraneando quince días en Tenerife con mis padres en una urbanización llena de gatos, y me pasé buena parte de las vacaciones con ellos, acariciándoles, llevándoles de aquí para allá o dándoles platos de leche. Como resultado de aquella estrecha convivencia, volví a casa con una extraña roncha en el brazo, que resultó ser tiña.

martes, 11 de febrero de 2014

Cómo llevar medias en invierno y, aun así, ir calentita

No me gustan nada las botas tipo UGG o similares. Me parece que hacen pie de pato y que engordan el gemelo, dos cosas que no necesito para nada.
Además, está esto:


Sin embargo, sí que me gusta tener los pies calentitos en invierno (¡a quién no!) y ponerme faldas y vestidos durante todo el año, y no únicamente en verano.

Una de las muchas soluciones para poder llevar falda con medias en invierno, sin pasar frío en los pies, es ésta que os explico a continuación. Es muy sencilla y no tiene ningún misterio, pero el resultado es estupendo, y además sienta genial. Nada de pies de pato.


1- Empieza por ponerte unas medias tupidas.



2- A continuación, añade unos calcetines altos, hasta la rodilla por lo menos, o hasta la mitad del muslo incluso, si eres más atrevida. Yo tengo unos de ModCloth, y estoy encantada con ellos. Son súper abrigaditos.


3- A los calcetines altos, superpón otros más cortos, unos calcetines normales de los de toda la vida, para un extra de calorcito. Da igual de qué color sean, porque éstos quedarán ocultos por las botas.


4- ¡Ponte las botas! Unas botas clásicas, de caña media o alta, quedan perfectas con este tipo de calcetines altos asomando por encima.


Si sabéis alguna otra forma de llevar falda o vestido sin pasar frío en invierno, no dudéis en compartirla en los comentarios.

jueves, 23 de enero de 2014

SheInside, amor-odio (un poco más de odio que de amor)

Mi  turbulenta e inestable relación con SheInside comenzó más bien tarde, ya que no descubrí la tienda online hasta bien avanzado 2013. Sí que me había topado con ella en alguna ocasión, dando tumbos por la web (es casi imposible no hacerlo, porque está hasta en la sopa), pero había pasado de refilón, sin prestar demasiada atención.


Un día, sin embargo, vi un vestido (que al parecer tiene media España) que me llamó la atención, así que me detuve a echar un vistazo con algo más de calma. Enseguida me fijé en los precios, que no estaban nada mal, y en un detalle muy importante: no cobraban gastos de envío. Así que me animé e hice mi primera compra.

lunes, 20 de enero de 2014

Ten poca ropa

En lo que a ropa se refiere, siempre he sido de esas personas que piensan que está bien tener una o dos cosas buenas, de esas que pasan a una segunda, e incluso una tercera generación, y luego un montón de ropa de temporada. De esa que te sale tirada de precio en las rebajas, o que compras de nueva temporada en un impulso, que te pones durante toda la primavera, el verano y parte del otoño, guardas en una caja durante el invierno, y ahí se acabó. Cuando vuelves a sacarla después de unos meses resulta que ya no la ves con los mismos ojos. Ya no se lleva, o te has comprado otras cuatro prendas similares que te gustan mil veces más. Pasan los años y ya no te la vuelves a poner, por lo que más tarde o más temprano, a veces hasta con un poco de pena, acabas dándole puerta. Otras veces la rescatas y la sigues usando, después de algún tiempo, pero cada vez le salen más bolas, cada vez se estiran más las mangas, y el color ya no es lo que era. Es ropa de temporada, prendas que entran y salen de tu armario en un ciclo de pocos años, a veces incluso meses. Durante un tiempo las tienes en rotación, te las pones de vez en cuando, o les das muchísimo uso, pero sabes que no son la clase de prendas que algún día podría heredar tu hija.


viernes, 29 de noviembre de 2013

Everly: ‘Beautiful clothes for beautiful girls’

Hace no mucho descubrí Everly, una marca de ropa que me chifla. De hecho, me encantaba antes incluso de saber que existía, e incluso antes de saber que hacía ya tiempo que se había colado en mi armario. 


La marca fue creada por Fabiana y Adriana, dos hermanas emprendedoras con mucho estilo, buen gusto y sentido estético, que un día se lanzaron a diseñar una colección de ropa inspirada en las cosas que a ellas les gustaban: los viajes, la música, el arte, el diseño y la moda vintage. El resultado fue una marca moderna y juvenil, sencilla pero estilosa, de telas y estampados muy cuidados, líneas claras y bien definidas; una marca asequible, divertida y elegante a un mismo tiempo.


Como he dicho antes, descubrí Everly cuando ya tenía, sin saberlo, varias prendas suyas dentro del armario y seguramente varias más fichadas —también sin saberlo— en alguna de las tiendas online por las que habitualmente me suelo pasear. Porque Everly no tiene tienda propia. Es una tienda que vende al por mayor, es decir una tienda que vende a otras tiendas. Venden sus prendas a tiendas físicas y online de todo el mundo y éstas, a su vez, las comercializan entre el gran público. Cada tienda adquiere las prendas que quiere y las acoge bajo el nombre de su propia marca, por lo que a simple vista y sin tenerlas delante para ver la etiqueta, es imposible saber si son de Everly o no. Simplemente es ropa de esa tienda.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Ponte lo que quieras

La adolescencia es dura, pero nos enseña lecciones muy importantes.


En la época que fue de los 12 a los 14 años —más o menos—, tuve una especie de fase rebelde en la que me volví en contra de cualquier cosa que tuviera que ver lo más mínimo con el hecho de haber nacido mujer. 

miércoles, 30 de octubre de 2013

Pañuelos, pañuelos y más pañuelos

Confieso que tengo debilidad por los pañuelos.
Las bufandas calentitas también están bien, para esos días realmente fríos del invierno en los que sales a la calle porque no te queda más remedio.


Pero me quedo con los pañuelos.
Porque los puedes llevar prácticamente durante todo el año, y porque es una de las pocas prendas donde todo vale. Cualquier color, cualquier estampado, desde los más simples y sobrios hasta los más arriesgados. 
Garantizado: hasta el más loco de los pañuelos combinará bien con algo que ya tienes dentro de tu armario.

Porque los pañuelos molan.

lunes, 28 de octubre de 2013

Lleva zapatos bonitos

Qué importantes son los zapatos.

Los zapatos nos llevan de aquí para allá, casi sin darnos cuenta. Los paseamos día tras día de un lado a otro, y van allá donde nosotros vamos. Visten nuestros pies, nos protegen del frío, de las piedras, del asfalto. Nos permiten caminar durante horas, y vivir el día a día con normalidad. ¿Os imagináis que pasaría si despertáramos un día, y todos nuestros zapatos hubieran desaparecido? Sería una locura.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Susi Sweet Dress

No conocía la marca Susi Sweet Dress hasta el pasado fin de semana, cuando asistí por primera vez a uno de sus mercados, o ventas, que organizan esporádicamente en diferentes ciudades españolas.


Básicamente vendían vestidos. Vestidos vintage, estilo años 50, que Susana, la propietaria de la tienda, se dedica a comprar en mercadillos de todo el mundo, para luego arreglarlos, adaptarlos a su estilo característico y después revenderlos, a un precio estupendo.

También había faldas, camisas, cinturones y alguna que otra camiseta. Pero sobre todo vestidos. Montones y montones de vestidos, dulces y femeninos, todos muy parecidos entre sí, con corte y estampados similares, pero ni uno solo repetido. Todos y cada uno de ellos eran únicos —y eso que había más de quinientos (aunque sospecho que ya eran bastantes menos el segundo día, cuando estuve por allí)—, todos perfectamente colocados en sus perchas, mezclados, cada uno con sus colores, con sus estampados, su largo, su corte y su hechura.


No había dos iguales, aunque todos compartían ciertos rasgos comunes. Primaban las telas estampadas sobre los colores sólidos (como mucho había alguno que otro en negro), con sus florecitas, lunares, cuadros y motivos geométricos, su cinturilla elástica, su tela ligera, su estilo camisero, con sus cuellos, sus botones y sus mangas, en su mayoría cortas o de hombros descubiertos. Y un largo que por lo general rozaba las rodillas, cuando no llegaba hasta la mitad del gemelo. Una hechura perfecta para vestirlos a lo largo de todo el año, sin importar si es invierno o verano.

La primera impresión al verlos ahí, todos juntos, todos mezclados sin ton ni son, quizá sea un poco abrumadora. No sabes ni por dónde empezar a mirar, todos se parecen cuando llevas un rato pasando las perchas, y hay tantos, tantos, que no eres capaz de elegir uno solo. Luego, una vez pasado el agobio inicial, empiezas a mirar con más cuidado, a fijarte mejor en las telas, en los estampados, a dar una segunda vuelta al ruedo. Llega un momento en el que te animas y coges uno, luego otro, y otro. Y te los pruebas.

Sientan tan bien que te enamoras: de repente los quieres todos. Qué agobio. Te pruebas ocho más. Todos te gustan, todos favorecen —o casi todos. Puede que alguno que te haga pensar demasiado en tu abuela, o en La Casa de la Pradera, pero aun así—. Todos son únicos, diferentes y especiales, y todos están perfectamente cuidados y conservados. Ése es el encanto del vintage, y seguramente lo que lo distingue de la ropa de segunda mano a secas.


Al final, después de mucho dudar y cavilar, quizá consigas reducir la selección a dos, o a tres. Puede que incluso encuentres ése vestido especial, y que ya no quieras ningún otro.

Por eso, y por muchas otras cosas, ir a un mercado de Susi Sweet Dress es toda una experiencia. A mí desde luego me ha conquistado.

El próximo fijo que no me lo pierdo.



PD. Todas las fotos proceden de su página de Facebook y están enlazadas a ella.

jueves, 22 de agosto de 2013

Armario de otoño

El otoño está a la vuelta de la esquina, y mientras las rebajas de verano dan ya sus últimos coletazos, los ojos se nos van a las estanterías de la nueva colección 


Todavía nos da pereza cuando vemos los abrigos y las botas hasta la rodilla en los escaparates, pero que levante la mano quien se tope un jersey de ochos suave y calentito y no le entren ganas de meterlo al armario, para sacarlo más adelante, cuando haga falta. A estas alturas ya no necesitas más ropa de verano; tienes cubierto el cupo. Suficientes bikinis, vestidos de playa y sandalias, y los que compres ahora, tendrás poco tiempo de ponértelos antes de tener que guardarlos hasta el año que viene.

Le pese a quien le pese, el otoño está ya en los escaparates. Yo, sin embargo, intento no mirar mucho. Este año me he prometido a mí misma no comprar nada que no necesite. Nada que no me vaya a poner, nada de lo que me vaya a cansar enseguida, nada repetido. He tomado la decisión de construir un armario inteligente, es decir, asumir que el espacio del que dispongo es limitado, y que la mitad de las cosas que me compro por impulso muchas veces me las pongo poco más de una o dos veces antes de cansarme, decidir que no me gustan, sentirme incómoda llevándolas o,  directamente, por motivos difíciles de explicar, cogerles manía, y no querer volver a saber nada de ellas (aunque tampoco me decida a sacarlas del armario, ya sea por cargo de conciencia, o porque tengo la esperanza de volver a usarlas algún día, cosa que nunca pasa).

miércoles, 14 de agosto de 2013

Tobi, a la búsqueda del tesoro


Tobi es otra tienda de ropa online que visito de vez en cuando. Al igual que Ruche, tiene también su sede en Estados Unidos, en California, y hace envíos a más de 100 países, España inclusive. Además, y a diferencia de otras tiendas, sus gastos de envío son bastante razonables: unos 10 dólares el envío (7 euros más o menos) y gratis si el gasto es superior a 100 dólares.

Actualización: A partir del día 15 de enero de 2014, Tobi ofrece gastos de envío gratis a todo el mundo, sin compra mínima necesaria. ¡Yuhuu!

El catálogo de Tobi es bastante dinámico: añaden prendas y complementos nuevos a diario, y durante la primera semana que permanecen online los rebajan un 30%. También ofrecen un descuento del 50% la primera vez que compras con ellos, lo que está bastante bien.

martes, 2 de julio de 2013

El catálogo interminable de ASOS

Seguramente, ASOS sea una de las tiendas online de ropa más populares en España, porque en los últimos años se han hecho eco de sus prendas y novedades multitud de blogs y revistas de moda. 

La firma ASOS tiene origen británico, y vende ropa de varias marcas inglesas, algunas muy conocidas fuera de sus fronteras, y otras no tanto. El catálogo de marcas con las que ASOS trabaja es muy amplio, pero, para que os hagáis una idea, podéis encontrar prendas de River Island, Vero Moda, Oasis o Darling, por citar sólo algunas (otro día os hablaré de Darling). Además, ASOS tiene marca propia, y se dedica a producir y distribuir online todo tipo de prendas, accesorios y complementos, tanto para hombre como para mujer.

martes, 18 de junio de 2013

Modcloth

ModCloth es otra de las tiendas de ropa online que visito con cierta frecuencia. Una de sus grandes bazas es su apuesta por democratizar la moda, ofreciendo prendas en todas las tallas habidas y por haber, abrazando las curvas y tratando de sacar lo mejor de cada complexión.


El estilo es similar a Ruche, con tendencia hacia lo vintage, aunque en general bastante más exagerado. Más basto, o menos elegante, por decirlo de alguna manera. Mientras que Ruche tiene quizá un punto retro, ModCloth recupera con descaro la moda de décadas pasadas, sin disimulos. Que a nadie le sorprenda encontrar zapatos al más puro estilo rockabilly, y prendas que parecen directamente sacadas de los años 50 y 60. Pañuelos en la cabeza, vestidos a media pierna con muchísimo vuelo, cinturilla de avispa, cuellos Peter Pan y escotes a lo Marilyn.

miércoles, 5 de junio de 2013

Ruche, o por qué mis ahorros se van por donde vienen

Voy a inaugurar este blog hablándoos de Ruche, la tienda que me arrastró al mundo de las compras por Internet  


Ruche es una tienda online de ropa actual inspirada en un estilo vintage que abarca las décadas de 1920 a 1960. Eso es lo que dicen de sí mismos. En realidad, tienen ropa bonita y elegante, escogida con muy buen gusto —salvo raras excepciones— de calidad y en general a buen precio, aunque de vez en cuando patinan un poco. Quizá donde más se les nota la inspiración vintage es en los zapatos. Además, también trabajan bisutería, ropa para bebés, vestidos de novia y accesorios para la casa y la oficina.
Muchas de sus prendas son atemporales, básicos de cualquier armario que no se pasan de moda, pero también siguen las últimas tendencias, adaptándolas, eso sí, a su línea romántica y dulce, en la que abundan los tonos pastel, los encajes y los estampados de flores. Si tenéis en mente algo un poco más rockero-rebelde-gamberro, no busquéis en Ruche.

Yo conocí Ruche de casualidad. Ya ni siquiera recuerdo cómo, aunque sospecho que fue a través de Pinterest. Lo primero que me llamó la atención fue un vestido amarillo precioso, con cuello peter pan y caída recta, con pequeñas tablas desde debajo del pecho hasta el dobladillo, y unas sandalias planas de tiras, también amarillas, del mismo color que el vestido.