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martes, 8 de julio de 2014

1 año de BirchBox: Lo mejor y lo peor (parte I)

Acaba de cumplirse un año desde que me suscribiera por primera vez a BirchBox, una de las cajitas de belleza de referencia en España, especialmente tras el desastroso final de GlossyBox.


Como no sólo estoy suscrita, sino que además seguramente soy, por méritos propios, una de las clientas más asiduas de su tienda online (reconozco que me tienen bien pillada con los descuentos y promociones, pico siempre), he decidido preparar una pequeña selección con los mejores descubrimientos y los desastres más estrepitosos de las marcas y productos que, a través de sus selecciones mensuales, he ido conociendo y probando en este tiempo.

Quiero sin embargo aclarar, antes de nada, que si hago esto es porque quiero y me apetece, y que BirchBox nunca me ha regalado nada (ni siquiera he ganado ni un mísero sorteo, y eso que participo en todos). Mi única intención es ofrecer, a quien le pueda interesar, información de utilidad acerca de productos interesantes y efectivos, con buena relación calidad-precio, así como advertir contra aquellos que considero una verdadera tomadura de pelo.

EDITO: Como el post me ha salido larguísimo, he decidido dividirlo en dos partes. En esta primera mitad, incluiré sólo los 10 mejores productos, dejando los 10 peores para el siguiente post.


Sin más, y sin ningún orden en particular, ahí va mi selección. 


Keims Cosmetics, todo un descubrimiento

La primera vez que me topé con Keims Cosmetics fue en la tienda online de BirchBox, cuando, queriendo aprovechar algún descuento, curioseba en busca de una crema hidratante de día para reemplazar la que estaba terminando y dí con su Crema Revitalizante Iluminadora (porque ya no les basta con llamarla simplemente crema hidratante de toda la vida, eso es demasiado vulgar y tienen que complicarse  —y complicarnos a todos— la vida).



La compré, la terminé, y la volví a comprar. Me encantó lo rápido que se absorbía y lo hidratada, mate y natural que dejaba la piel. Si no he vuelto a comprarla tras terminar el segundo bote, es porque tiene un factor de protección 8, demasiado bajo de cara al verano, por lo que esperaré al próximo invierno para renovar. Además, en otro orden de cosas, también me gustó mucho el diseño de la marca (dejando a un lado los nombrecitos rimbombantes), sobrio, elegante, nada femenino, pero muy atractivo y funcional. El único fallo de diseño que le encuentro es que, por alguna razón, quizá por un defecto de fabricación, la tapa del tarro, que tiene como un recubrimiento de plástico duro, siempre se me acaba rompiendo.