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viernes, 9 de enero de 2015

Champú de cebolla de Nuggela & Sulé, o cómo las marcas apelan a la fe ciega del consumidor

Hoy en día, el hecho de elegir y comprar un champú es poco menos que un acto de fe. No sólo pasa con el champú, sino prácticamente con cualquier producto que se comercialice, publicite y venda en esta sociedad consumista.



El otro día, saltando de blog en blog, me topé con un post (no recuerdo dónde) en el que su autora expresaba un gran deseo de probar el nuevo champú de cebolla de Nuggela&Sulé. ¿Por qué tenía tantas ganas de probarlo? Ni ella misma lo sabía. Sólo dejaba caer que había leído muy buenas críticas y que al parecer era maravilloso.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Gel de baño Lida Eco con Oliva y Citrus

Un tema preocupante al que tienes que hacer frente tarde o temprano una vez has decidido dar el salto a la cosmética natural, es el hecho de que hasta en un herbolario o incluso en una tienda especializada en productos naturales te la pueden colar si no estás atento.



Hace poco recibí este gel de Lida a tamaño completo en una cajita EssentiaBox. A primera vista, es todo estupendo: un gel de baño con ingredientes 100% ecológicos, perfume natural, certificado por Ecocert y con un olor, así como a naranja, que dan ganas de merendárselo.

lunes, 17 de noviembre de 2014

viernes, 31 de octubre de 2014

The Good Burger y su hamburguesa de carne ecológica

Ayer estuve tomando algo en The Good Burger, el último lanzamiento del grupo Restalia, responsable de dos de las franquicias más famosas de España, Los Cien Montaditos y La Sureña.



The Good Burger, o TGB, para abreviar, tiene pinta de ir a convertirse en un tercer éxito o, por lo menos, cuenta en principio con todos los ingredientes necesarios para conseguirlo. Una carta sencilla con la hamburguesa como plato estrella —hamburguesas más o menos gourmet, siguiendo la moda (aunque un poco a la zaga, todo hay que decirlo, que el boom de las hamburguesas lleva ya dos o tres años en pleno apogeo, más o menos como el de los gin-tonics o el de los cupcakes), un local chulo decorado también al estilo de moda (industrial, con lámparas de acero, ladrillo visto, revestimientos de madera, plantas por las paredes, y esas cosas que tanto gustan últimamente, que todos los restaurantes parecen cortados por un mismo patrón), variedad de cervezas, ambiente agradable y precios asequibles.

martes, 28 de octubre de 2014

Pasta de dientes XilyWhite, de Now Foods

El otro día os hablaba de la primera segunda (la primera fue la de Ratania de Weleda) pasta de dientes natural que había probado, la de hinojo y propóleo de Green People, y cómo había sido la experiencia. 



Hoy quiero hablaros de la pasta de dientes XilyWhite, de Now Foods, que compré (un poco a lo loco, lo confieso) en iHerb, y que incluí en la caja de cosmética natural que le regalé el otro día a mi madre por su cumpleaños.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Desodorante natural, de Natural Carol

Es probable que el desodorante sea uno de los productos básicos de higiene más difíciles de reemplazar por una alternativa natural y más sana. 



La clave está, por supuesto, en el clorhidrato de aluminio (y similares), una sustancia astringente y antitranspirante, que incluyen casi todos los mal llamados desodorantes comerciales que podemos encontrar en cualquier supermercado. 

jueves, 16 de octubre de 2014

La verdad sobre la pasta de dientes

Todo el mundo, quien más y quien menos, se cepilla o se limpia los dientes de algún modo. No es ya simplemente una cuestión básica de higiene, un hábito necesario como ducharse o lavarse el pelo. También es la única forma de conservarlos en su sitio hasta más allá de los 40.


La rutina es mecánica, la repetimos a diario, día tras día, algunos incluso hasta tres veces, una después de cada comida. Coger el cepillo, apretar el tubo para que salga la pasta, cepillar, escupir y enjuagar. Algunos a la secuencia le añaden un colutorio al final, otros se pasan el hilo dental, o aplican agua a presión. Cada persona es un mundo y cada uno tiene sus manías, sus trucos, sus costumbres y sus rutinas, pero hay una cosa de la que prácticamente nadie, o casi nadie, prescinde: la pasta de dientes.

martes, 14 de octubre de 2014

De la caspa

Cuando el otro día hice revisión de todos los champús que tenemos por casa para preparar el post de cómo me va tras más de un año evitando los sulfatos, me fijé en algo que me llamó la atención: mi hermano utiliza dos champús diferentes, un de H&S y otro de Pantene, ambos especialmente indicados para tratar la caspa.



viernes, 10 de octubre de 2014

Regalar cosmética natural como estrategia de convicción

El otro día fue el cumpleaños de mi madre. 


Y me diréis, pues vale, muy bien, ¿y qué? 


Pues que, seguramente, ella sea la persona a la que más chapa llevo dada con respecto al tema de la cosmética natural, y de lo importante que es adoptar una dieta sana y equilibrada de verdad, quitando de en medio los azúcares refinados, las grasas hidrogenadas y todas las demás porquerías industriales, que destrozan nuestra salud día tras día, sin que nos demos cuenta siquiera (aunque ésa sea otra guerra, todo tiene mucho que ver). Igual que los químicos que meten a cascoporro en nuestros productos de belleza, que usamos a diario como si fueran la cosa más inocua del mundo, y no. Por eso, quise aprovechar su cumpleaños para hacerle un regalo que me ayudara a convencerla y concienciarla, y por supuesto demostrarle que la cosmética natural le da mil vueltas a la comercial, en todos los sentidos.

martes, 19 de agosto de 2014

La crema de día CIEN Q10 Antiarrugas de Lidl, o por qué ya no me fío de la OCU

Seguramente ya lo sabréis, o algo habréis oído al respecto, porque la noticia es de junio: una crema de Lidl, concretamente la crema de día CIEN Q10 Antiarrugas, es la mejor antiarrugas del mercado español según un informe de la OCU que ya va camino de superar en popularidad al archifamoso estudio de la leche.


De acuerdo con este informe, que se basa en el análisis y el testeo de catorce marcas comerciales, tanto de supermercado como de alta cosmética, la crema Q10 de Lidl es la mejor crema de todas las analizadas, y la única que realmente cumple lo que promete.

Por alguna razón, el hecho de que esta crema fuese calificada como la mejor de todas las testadas la convirtió, a ojos del consumidor medio, en la mejor crema del mundo mundial, a pesar de lo escaso de la muestra (repito, sólo se analizaron catorce marcas).

martes, 12 de agosto de 2014

Healthy Eyeliner de DermEyes

Antes de nada, tengo que aclarar que mi problema con esta marca vino a raíz de un lápiz de ojos que venía en una de las ya desaparecidas GlossyBox. 


En BirchBox, de DermEyes sólo he probado la sombra de ojos en tonos verde y beige, que no está mal pero es carísima y tampoco me parece tan especial como para justificar el precio. Pero como el dichoso lápiz de ojos también está a la venta en la web de BirchBox, he decidido incluirlo en la lista de decepciones, donde se ha ganado un hueco por méritos propios.

El lápiz de ojos negro de DermEyes llegó a mi vida prometiendo maravillas. Que si era totalmente hipoalergénico, anti-irritante, hidratante, buenísimo para la piel, una maravilla, sin parabenos, sin aceites minerales ni demás porquerías... bla, bla , bla. 


Prometía cosas que no me había prometido nunca ningún otro lápiz de ojos, como que evitaba la aparición de rojeces y no irritaba la piel. Ningún lápiz de ojos me había prometido antes eso. Pero es que ningún lápiz de ojos me había producido rojeces o irritado la piel hasta ahora, salvo en una ocasión, con un lápiz bueno de marca (ya no recuerdo cuál) que le cogí a mi madre y que no volví a usar más.

Considero que tengo una piel bastante todoterreno. Durante años he usado lápices ojos de todas las marcas y tipos habidos y por haber. Desde NARS hasta Carlo di Roma, la mítica marca del chino que todas usábamos en Bachillerato, cuando empezábamos a maquillarnos, pasando por todo lo que hay en medio.

Y nunca tuve ningún problema, excepto esa vez que os he comentado.

Bueno, pues este lápiz le hizo a mis ojos exactamente TODO lo que había prometido no hacerles. Lo usé dos veces, antes de darlo por perdido, y las dos veces me dio una alergia brutal.


Me irritó los ojos, me hizo llorar, me picó y me escoció. Lo peor de todo fue que durante varias horas los ojos no me dejaron de lagrimear, tratando de expulsar lo que fuera que mi ojo no aceptaba. Me lloraban tanto que casi no podía mantenerlos abiertos, y la zona del rabillo del ojo, por donde desbordaba el lagrimeo arrastrando los restos de pigmento, se me irritó y se me puso toda roja con lo que fuera que llevara ese lápiz asqueroso en su composición. Me estuvo picando y escociendo todo el día, incluso después de haberme lavado y desmaquillado bien en cuanto tuve ocasión de hacerlo.

Mirad lo que dicen de él en BirchBox: «el lápiz Healthy Eyeliner de Dermeyes es hipoalergénico y anti-irritante, ideal para hidratar nuestros ojos mientras los embellece». 

JÁ. 

¿Lo habrán probado antes de soltar esa perlita? Si es que hasta el nombre es irónico. Healthy, dice. Hay que fastidiarse.

Por cierto, ¿sabéis cuánto cuesta esta joyita? 18 euros.

Ahí dejo eso.

Crema Facial Aloe Vera Regenerante de Bluemandarines

Esta crema formaba parte de un experimento para encontrar una buena crema hidratante de cara. El error fue (una vez más) comprarla a lo loco, sin mirar primero los ingredientes. 


Me bastó con abrir el bote, olerla y usarla una sola vez para sospechar el error. Los parabenos se huelen y se sienten de lejos. Es fácil identificarlos si sabes dónde buscar. Se nota en el olor, y en la textura de la crema, así como gelificada, húmeda y brillante, casi plasticosa y con un olor muy característico.


Además, si os fijáis, veréis que los lleva todos (entre muchas otras porquerías): Metylparaben, Buthylparaben, Ethylparaben y Propylparaben. El lote completo, incluso los parabenos de cadena larga (buthyl y propyl), cuyo uso está actualmente prohibido en algunos países, como Dinamarca.

Pero claro, si queréis saber los ingredientes no os queda más remedio que verlos en el envase, porque no hay forma humana de encontrarlos ni en su página web, ni en todo el ancho Internet.


Fue una gran decepción, porque no sé muy bien por qué, pensaba que Bluemandarines era una marca que se preocupaba por estos temas. Quizá porque se trata de una firma dermocosmética, de venta en farmacias y parafarmacias e incluso en tiendas de cosmética natural, lo que en principio puede dar a entender que les preocupa lo que le añaden a las cremas que producen. O quizá fui (una vez más) víctima del marketing, y me dejé engañar por el envase, con sus letras verdes, y su minimalista  hojita de aloe vera. 

En cualquier caso, lo que está claro es que les trae al fresco meter ingredientes cuestionables en la formulación de sus productos. (Ojo, que esto también da qué pensar acerca de las tiendas que los comercializan).


Si está demostrado que los parabenos no son buenos, y existen montones de alternativas mucho más saludables para preservar los ingredientes ¿por qué siguen poniéndolos en las cremas y en absolutamente todos los productos de cosmética más o menos comerciales? No lo entiendo ¿Será que abaratan costes?

Mal, muy mal. 

Egyptian Magic, all purpose Skin Cream

No digo que la cremita no hidrate. He probado la muestra que me vino en la BirchBox de mayo y sí, lo hace, no digo que no. Pero tampoco lo hace mejor que cualquier otra crema. De hecho, las hay infinitamente mejores, porque ésta, al fin y al cabo, es bastante grasienta y no se absorbe todo lo bien que debería.



También es verdad que no huele a nada, cosa que se agradece, porque estoy harta de cremas que supuestamente no llevan perfume y luego resulta que huelen a rayos. Pero sin más. No le veo el misterio, ni la "magia", ni entiendo todo el revuelo que han creado a su alrededor. En general, desconfío de estos productos mitificados que dicen curarlo todo, y valer para todo.


Es verdad que lleva sólo ingedientes naturales, miel, cera de abeja y demás, pero hay muchas cremas que también son totalmente naturales y no se dan tanto bombo. Sospecho que es todo marketing y poco más. 


Si la he puesto en esta lista de NOs es sobre todo por el precio. ¿40 euros el envase de 118ml.? ¿25 el de 59ml.? ¿Por un botecito de crema vulgar? ¿Estamos tontos o qué? En serio, no los vale. Es mejor ahorrarlos o invertirlos en algo que sí merezca la pena, porque esta crema no es para tanto. Está sobrevaloradísima, más aún que el Protect&Detangle. Y ya es decir. 

Laca Number 4 sin aerosol

Esta laca me genera sentimientos encontrados. De hecho, y aunque se encuentra en la lista negra de chascos y decepciones, tengo que reconocer que aproveché un descuento en la tienda online de BirchBox para comprarme el bote a tamaño completo.



¿Por qué? Pues porque fijar, lo que se dice fijar, fija como ninguna. Es perfecta para peinados complicados o mechones rebeldes. Allá donde la rocíes, el pelo queda tieso, firmemente asentado, sin moverse ni un milímetro. Como pegado con Súper-Glue. ¿Tieso y acartonado? Sí, pero sólo al tacto. A simple vista no se nota nada. Es muy práctica para esas ocasiones especiales en las que realmente necesitas una laca que fije el peinado y lo mantenga inalterable durante horas. Algo muy difícil teniendo un pelo tan fino como el mío. Por eso me convenció.


Ahora bien, todo el marketing que la rodea acerca de que deja el pelo suelto y no acartona es un bluf. Y no es porque no la haya pulverizado a suficiente distancia, o porque haya usado demasiada cantidad. Lo he probado muchas veces ya, y el resultado es siempre el mismo: pelo tieso como el estropajo (al tacto, insisto. A simple vista el pelo está como siempre).


Otra cosa que no me gusta es la flagrante falta de transparencia en una marca que va de ecológica y vegana por la vida, presumiendo incluso de imprimir las cajas de sus envases con tinta de soja. En su página web es imposible encontrar los ingredientes de los productos, y eso ya escama.

De todas formas, en cuanto a su composición os puedo decir que esta laca es básicamente alcohol. Alcohol puro y duro. De ahí el olor tan fuerte y penetrante que desprende al aplicarla. Olor que, como no te guste, lo llevas claro, ya que se agarra al pelo y no se va. Sigue ahí durante horas; horas y horas en las que no dejan de venirte como vaharadas cada poco rato (de hecho, una vez que la uses, el olor no se te olvidará nunca) y, aunque poco a poco va perdiendo intensidad, aguanta incluso hasta el día siguiente, o hasta que te lo vuelvas a lavar.


Tiene, sin embargo, varias cosas buenas (aparte de que fija como el cemento) que me parece justo resaltar, como que es una laca de spray sin aerosol, por lo que no daña el medioambiente. Tampoco lleva parabenos, ni sulfatos, ni está testada en animales. En medio de todo el alcohol, además, incluye algunos ingredientes estupendos, como aceites vegetales y extractos de varias semillas, flores y plantas, algo que no se puede decir de muchas lacas (desde luego, de ninguna que yo conozca). Y me gusta el diseño sencillo y minimalista de la marca.

Pero por 22 euros no sé si compensa.

martes, 8 de julio de 2014

Miraur. Buena marca, mala comunicación

Compré esta crema hidratante buscando alternativas a otras marcas más conocidas. Miraur es una firma española bastante jovencita. Nació en 2012 y yo no me había ni fijado en ella hasta que la descubrí en la tienda online de BirchBox, donde tienen a la venta algunos productos de la marca. 



Van de misteriosos por la vida con el rollo de su fórmula secreta basada, según ellos, en una 'Mágica Combinación de los Minerales del Mar Muerto, Con los Lujosos Componentes de Origen Suizo', rimbombante frasecita con la que me he topado en un montón de sitios al tratar de investigar más sobre la marca, y de la que empiezo a estar un poco harta. No me molan un pelo los secretismos y este tipo de chorradas. Creo que cuanta más transparencia y cercanía muestre una marca, mejor que mejor. Donde esté una lista honesta de ingredientes, que se quite todo lo demás.