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lunes, 15 de diciembre de 2014

Gel de baño Lida Eco con Oliva y Citrus

Un tema preocupante al que tienes que hacer frente tarde o temprano una vez has decidido dar el salto a la cosmética natural, es el hecho de que hasta en un herbolario o incluso en una tienda especializada en productos naturales te la pueden colar si no estás atento.



Hace poco recibí este gel de Lida a tamaño completo en una cajita EssentiaBox. A primera vista, es todo estupendo: un gel de baño con ingredientes 100% ecológicos, perfume natural, certificado por Ecocert y con un olor, así como a naranja, que dan ganas de merendárselo.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Acondicionador de Coco, de Dessert Essence

El paso lógico, al pasarse al champú sin sulfatos, es el de pasarse también al suavizante sin siliconas. Tras un tiempo usando el de Davines, que me encanta, y que de momento he aparcado un poco únicamente porque me da pena gastarlo, estoy probando éste, de Desert Essence.



Por si alguien llega de nuevas a todo este tema de los champús naturales (es decir, sin sulfatos, sin parabenos, perfumes artificiales y sin demás sustancias agresivas / peligrosas / irritantes / sospechosas / contaminantes que contienen prácticamente la totalidad de los champús y demás cosméticos convencionales), es importante señalar que utilizar un suavizante acorde a estos principios no es sólo recomendable, sino también necesario.

jueves, 16 de octubre de 2014

La verdad sobre la pasta de dientes

Todo el mundo, quien más y quien menos, se cepilla o se limpia los dientes de algún modo. No es ya simplemente una cuestión básica de higiene, un hábito necesario como ducharse o lavarse el pelo. También es la única forma de conservarlos en su sitio hasta más allá de los 40.


La rutina es mecánica, la repetimos a diario, día tras día, algunos incluso hasta tres veces, una después de cada comida. Coger el cepillo, apretar el tubo para que salga la pasta, cepillar, escupir y enjuagar. Algunos a la secuencia le añaden un colutorio al final, otros se pasan el hilo dental, o aplican agua a presión. Cada persona es un mundo y cada uno tiene sus manías, sus trucos, sus costumbres y sus rutinas, pero hay una cosa de la que prácticamente nadie, o casi nadie, prescinde: la pasta de dientes.

martes, 14 de octubre de 2014

De la caspa

Cuando el otro día hice revisión de todos los champús que tenemos por casa para preparar el post de cómo me va tras más de un año evitando los sulfatos, me fijé en algo que me llamó la atención: mi hermano utiliza dos champús diferentes, un de H&S y otro de Pantene, ambos especialmente indicados para tratar la caspa.



martes, 30 de septiembre de 2014

Pelo sin sulfatos, un año después

Hace cosa más o menos de un año, o año y pico, os conté los quebraderos de cabeza que, durante años, desde que puse el primer pie en la adolescencia, me había traído el dichoso pelo graso, y cómo, tras mucho tiempo resignándome a lo que parecía inevitable, había por fin decidido tomar cartas en el asunto, atacando el problema desde la raíz (literalmente). 


No os asustéis; éste era mi pelo "limpio" hace poco más de un año, recién levantada.

Si te encuentras en una situación similar, si estás en guerra permanente con tu pelo o tu cuero cabelludo, ya sea combatiendo grasa, caspa, encrespamiento, sequedad, puntas abiertas, picores o lo que sea, lo has probado todo y ya no sabes qué hacer, te recomiendo que sigas leyendo.

martes, 12 de agosto de 2014

Champú Yananda especial cabellos grasos de Yanguas

En el envase pone que este champú es especial para pelo graso; y, tonta de mí, por eso lo compré. Ya os he hablado alguna vez de mi odisea con el pelo graso, y de cómo pruebo todos los métodos que encuentro para combatirlo. 



Bien, pues este champú es uno más del montón. Es decir, uno de esos champús que prometen maravillas para el pelo graso y luego no hacen NADA. Pero nada de nada. Champú vulgar donde los haya. Te limpia el pelo lo justo. En mi caso, no llega ni a 24 horas limpio.

Vamos, que no merece la pena, y menos habiendo tantas otras opciones, infinitamente mejores.


Ah, y de transparencia o información sobre los ingredientes, ni hablamos. Si quieres verlos, tienes que mirar en el envase, porque en su página web no están. Por supuesto, lleva todos sus sulfatos correspondientes, que son estupendísimos para equilibrar la piel del cuero cabelludo y controlar la grasa (nótese la ironía).


En realidad, y pensándolo en frío, este champú no ha hecho nada especialmente grave para estar en esta lista, ya os digo que es uno más del montón. Lo que pasa es que estoy harta de que me mientan, y de que prometan cosas que son incapaces de cumplir. ¿Y que encima te soplen 8,50 euros por la cara? Vaya TIMO, señores.

Nota mental para la próxima: no volver a comprar nada que me prometa maravillas, sin antes mirar la lista de ingredientes. La lista de ingredientes es tu amiga. La lista de ingredientes habla en un idioma raro, pero si aprendes a escucharla te susurrará bajito todas las verdades que el envase oculta y adorna con palabras bonitas, diciéndote justo lo que quieres oír. 

martes, 26 de noviembre de 2013

El drama del pelo graso

Os voy a confesar una cosa: tengo el pelo graso. Extremadamente fino, extremadamente liso, y muy, muy graso.

Es un problema con el que llevo batallando más o menos desde que tenía trece años, cuando los cambios hormonales hicieron su aparición y se cargaron el delicado equilibrio que regía en mi cuero cabelludo. Pasé de lavarme la cabeza una o dos veces por semana, a tener que lavarme el pelo día sí, día no, cuando no todos los días, para mantener la grasa a raya.

No exagero; el pelo no me dura limpio dos días seguidos. A veces, si hay suerte, llego a  las veinticuatro horas, pero el efecto de dormir suele ser fulminante. Me voy a la cama con el pelo  recién lavado, limpito y resplandeciente, y me levanto con él aplastado, mate y dividido en fascículos a la altura de la coronilla. Es lo que hay y lo tengo asumido: tras una noche entera en contacto con la almohada, mi pelo ya no vuelve a ser el mismo.