Es probable que el desodorante sea uno de los productos básicos de higiene más difíciles de reemplazar por una alternativa natural y más sana.
La clave está, por supuesto, en el clorhidrato de aluminio (y similares), una sustancia astringente y antitranspirante, que incluyen casi todos los mal llamados desodorantes comerciales que podemos encontrar en cualquier supermercado.
