lunes, 18 de noviembre de 2013

De cajita BirchBox a joyero


Ya os comenté hace poco que llevo un tiempo suscrita tanto a BirchBox como a GlossyBox, dos cajitas de cosméticos que todos los meses recibimos en casa. Ambas vienen muy bien presentadas, son cajitas de un tamaño perfecto, de cartón resistente y de muy buena calidad. 

Tengo especial debilidad con las cajas, ya sean de madera o de cartón, y éstas son tan bonitas que me veo incapaz de tirarlas a la basura. Incluso mi madre, que es muy práctica, y le falta tiempo para tirar todo aquello a lo que no le vea utilidad, se resiste a deshacerse de ellas. 

Así que todos los meses las guardamos.

Si tenemos en cuenta que son dos cajas cada mes, es importante buscarles una utilidad, una buena excusa que les permita quedarse y continuar campando a sus anchas por la casa, sin miedo a terminar en la basura.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Sobreproteger de la vida y la muerte


Tenía 7 años cuando murió mi abuelo materno.

Recuerdo aquella noche como si hubiera sido ayer. Estábamos viviendo temporalmente en casa de mis otros abuelos, los padres de mi padre, porque nuestra casa —situada en la misma calle, un poco más arriba— estaba en obras. Aquellos días veía poco a mi madre, que se pasaba los días pegada al cabecero de la cama donde su padre se consumía y se apagaba lentamente. Mi abuelo tenía cáncer, y le habían mandado a casa a morir. No se podía hacer nada más.

Mi abuela paterna se ocupaba de nosotros, de mi hermano pequeño y de mí. Nos levantaba por las mañanas, nos preparaba el desayuno y nos llevaba al colegio. Por las tardes volvíamos a casa y hacíamos los deberes. Mi abuelo y mi padre volvían a casa después de trabajar, pero a mi madre casi no la veíamos. No solía cenar en casa. Si acaso llegaba para darnos un beso antes de acostarnos.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Joyas vintage en eBay

Me encanta eBay, y al mismo tiempo me satura. Es un pequeño universo donde es posible encontrar de todo. Literalmente de todo, y a cualquier precio. Hay chollos y gangas, pero también hay timos. A veces cuesta encontrar algo que realmente merezca la pena, o dar con un vendedor interesante.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Pañuelos, pañuelos y más pañuelos

Confieso que tengo debilidad por los pañuelos.
Las bufandas calentitas también están bien, para esos días realmente fríos del invierno en los que sales a la calle porque no te queda más remedio.


Pero me quedo con los pañuelos.
Porque los puedes llevar prácticamente durante todo el año, y porque es una de las pocas prendas donde todo vale. Cualquier color, cualquier estampado, desde los más simples y sobrios hasta los más arriesgados. 
Garantizado: hasta el más loco de los pañuelos combinará bien con algo que ya tienes dentro de tu armario.

Porque los pañuelos molan.

lunes, 28 de octubre de 2013

Lleva zapatos bonitos

Qué importantes son los zapatos.

Los zapatos nos llevan de aquí para allá, casi sin darnos cuenta. Los paseamos día tras día de un lado a otro, y van allá donde nosotros vamos. Visten nuestros pies, nos protegen del frío, de las piedras, del asfalto. Nos permiten caminar durante horas, y vivir el día a día con normalidad. ¿Os imagináis que pasaría si despertáramos un día, y todos nuestros zapatos hubieran desaparecido? Sería una locura.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Susi Sweet Dress

No conocía la marca Susi Sweet Dress hasta el pasado fin de semana, cuando asistí por primera vez a uno de sus mercados, o ventas, que organizan esporádicamente en diferentes ciudades españolas.


Básicamente vendían vestidos. Vestidos vintage, estilo años 50, que Susana, la propietaria de la tienda, se dedica a comprar en mercadillos de todo el mundo, para luego arreglarlos, adaptarlos a su estilo característico y después revenderlos, a un precio estupendo.

También había faldas, camisas, cinturones y alguna que otra camiseta. Pero sobre todo vestidos. Montones y montones de vestidos, dulces y femeninos, todos muy parecidos entre sí, con corte y estampados similares, pero ni uno solo repetido. Todos y cada uno de ellos eran únicos —y eso que había más de quinientos (aunque sospecho que ya eran bastantes menos el segundo día, cuando estuve por allí)—, todos perfectamente colocados en sus perchas, mezclados, cada uno con sus colores, con sus estampados, su largo, su corte y su hechura.


No había dos iguales, aunque todos compartían ciertos rasgos comunes. Primaban las telas estampadas sobre los colores sólidos (como mucho había alguno que otro en negro), con sus florecitas, lunares, cuadros y motivos geométricos, su cinturilla elástica, su tela ligera, su estilo camisero, con sus cuellos, sus botones y sus mangas, en su mayoría cortas o de hombros descubiertos. Y un largo que por lo general rozaba las rodillas, cuando no llegaba hasta la mitad del gemelo. Una hechura perfecta para vestirlos a lo largo de todo el año, sin importar si es invierno o verano.

La primera impresión al verlos ahí, todos juntos, todos mezclados sin ton ni son, quizá sea un poco abrumadora. No sabes ni por dónde empezar a mirar, todos se parecen cuando llevas un rato pasando las perchas, y hay tantos, tantos, que no eres capaz de elegir uno solo. Luego, una vez pasado el agobio inicial, empiezas a mirar con más cuidado, a fijarte mejor en las telas, en los estampados, a dar una segunda vuelta al ruedo. Llega un momento en el que te animas y coges uno, luego otro, y otro. Y te los pruebas.

Sientan tan bien que te enamoras: de repente los quieres todos. Qué agobio. Te pruebas ocho más. Todos te gustan, todos favorecen —o casi todos. Puede que alguno que te haga pensar demasiado en tu abuela, o en La Casa de la Pradera, pero aun así—. Todos son únicos, diferentes y especiales, y todos están perfectamente cuidados y conservados. Ése es el encanto del vintage, y seguramente lo que lo distingue de la ropa de segunda mano a secas.


Al final, después de mucho dudar y cavilar, quizá consigas reducir la selección a dos, o a tres. Puede que incluso encuentres ése vestido especial, y que ya no quieras ningún otro.

Por eso, y por muchas otras cosas, ir a un mercado de Susi Sweet Dress es toda una experiencia. A mí desde luego me ha conquistado.

El próximo fijo que no me lo pierdo.



PD. Todas las fotos proceden de su página de Facebook y están enlazadas a ella.

viernes, 18 de octubre de 2013

Jerséis calentitos

Va a hacer ya un mes desde que empezó oficialmente el otoño, pero aún hace calor por las tardes y las hojas, aunque algo más amarillas, de momento siguen bien plantadas en los árboles. Sin embargo, poco a poco vemos que los días se hacen cada vez más cortos; anochece temprano, y las noches y los amaneceres son fríos. 


Algunos ya han hecho el cambio de armario, otros todavía se resisten… más o menos. Ya echamos de menos una mantita por la noche, sobre todo por los pies, y cerramos la ventana para dormir. El otoño está a punto de entrar de lleno en nuestras vidas, y ¿qué mejor forma de recibirlo que dentro de un jersey bien calentito?