miércoles, 14 de diciembre de 2016

Lo último en decoración para el árbol de Navidad es… no decorarlo

Si todavía no habéis puesto el árbol, igual os interesa leer esto primero.



Se van acercando las Navidades y, un año más, toca sacar del fondo del armario el arsenal de coronas, espumillones, bolitas, guirnaldas y figuritas varias. Para muchos, también es un buen momento para renovar la decoración navideña; por estas fechas las tiendas están llenas de opciones preciosas, y es fácil dejarse llevar y comprar montones de adornos que en realidad no necesitamos.


Si este año os da pereza decorar el árbol, ahora tenéis la excusa perfecta para no hacerlo.

La última tendencia en decoración nos llega, como tantas otras, del norte de Europa. Como sabéis, si por algo se caracterizan los hogares escandinavos es por su sencillez, marcada por los tonos neutros y una elegancia minimalista, así como por una fuerte apuesta por los materiales naturales. En consecuencia, no es de extrañar que este año hayan decidido que la mejor manera de decorar el árbol, es no decorarlo en absoluto.

En principio la idea puede parecer un poco extraña, pero unas pocas fotos bastan para conquistar a cualquiera.

Todo son ventajas.


La principal, claro está, es la comodidad. Basta con elegir un sitio para colocar el árbol, y listo. Ya no hay que preocuparse de si las bolitas nuevas pegan con las del año pasado, ni de si las luces se han fundido, ni de desenredar el espumillón. Sólo un árbol desnudo, de líneas limpias sencillas y puras. El minimalismo nos demuestra que no hacen falta grandes estridencias para evocar el espíritu cálido y festivo de la Navidad. Además ofrece una solución perfecta para evitar la pereza de recoger los adornos el día después de Reyes, y, en caso de que vivamos en un piso pequeño, tiene la ventaja añadida de que nos ahorra un montón de espacio en los armarios, ya que no tendremos que buscar un sitio donde guardar todos esos adornos que tan sólo se usan unos pocos días al año.



Pero no todo vale.

Ahora bien, no vale con colocar el árbol en cualquier rincón del salón y esperar que quede precioso. Para que el árbol luzca, la clave está en el entorno. El espacio tiene que estar despejado y ordenado. El árbol desnudo es tímido; es fácil que pase desapercibido si no se cuidan algunos detalles. Para que nuestro árbol destaque, es mejor ubicarlo en una estancia bien iluminada, donde primen los tonos neutros o monocromos, que no le roben el protagonismo que merece. Si no os atrevéis a dejarlo desnudo del todo, siempre se le puede añadir un detalle, como unas lucecitas blancas, o una estrella en la punta. No hace falta más. Y no subestiméis el valor estético de una bonita maceta, sobria pero elegante. ¿Sugerencias? Un cubo de zinc, una gaveta de madera, una maceta de cemento o un cesto de paja trenzada.



¿Artificial o natural?

A menos que el árbol venga en maceta y conserve sus raíces para poder replantarlo después, nos decantamos por el árbol artificial. Los hay preciosos y muy bien imitados, y podremos reutilizarlos durante años, sin perjudicar al medio ambiente.



¿Qué pensáis vosotros? ¿O gusta esta tendencia, o preferís el abeto decorado de toda la vida? ¿Creéis que calará en los próximos años? Me encantaría saber cómo decoráis vuestro árbol de Navidad.



Como siempre, todas las fotos están enlazadas a su fuente original.

lunes, 22 de febrero de 2016

Hoteles, restaurantes y fincas para bodas: en busca del sitio perfecto. Recomendaciones

Tengo pendiente escribir un post para comentar un poco todos los sitios que visitamos buscando un lugar donde celebrar nuestra boda, que no fueron pocos. Antes de eso, sin embargo, me gustaría ofrecer unas recomendaciones generales a la hora de buscar sitio para la celebración, basadas en nuestra experiencia personal, y tras haber ido a ver más de 20 distintos en menos de dos meses.



  • Si os casáis por la Iglesia, y a no ser que tengáis claro que queréis casaros en una en concreto, mi consejo es que elijáis primero el restaurante o la finca que más os guste, y luego busquéis una iglesia cercana donde os puedan casar. Esto lo digo por experiencia, porque nosotros elegimos primero la iglesia, y luego fue complicado encontrar un sitio de celebración que estuviera disponible, que se adaptara a nuestras necesidades y que no estuviera demasiado lejos, con todo el jaleo que conlleva el estar moviendo a los invitados de un sitio a otro. Es mucho más fácil encontrar iglesia que restaurante, porque iglesias hay muchas, pero sitios de celebración que os encajen perfectamente y que sean justo lo que queréis para vuestra boda, no tantos.
  • Empezad a mirar con tiempo, sobre todo si os hace especial ilusión casaros en algún sitio en concreto, o si os casáis en fechas de mucha demanda (como septiembre o junio). Los más conocidos, los más típicos, los más demandados, los que están más de moda, vuelan. En serio, no sabéis hasta qué punto se da vida la gente para reservar. Yo pensaba que con un año y medio íbamos más que sobrados, pero resultó que en cuatro o cinco de los sitios donde llamamos a preguntar ya tenían ocupada nuestra fecha. De hecho, no perdimos el nuestro por los pelos. 
  • Antes de empezar a buscar sitio, pensad muy bien lo que esperáis encontrar. No me refiero sólo a decidir si queréis casaros en un hotel en medio de la ciudad o una finca perdida en el campo, sino también a vuestro presupuesto, qué os podéis permitir y qué no, y también a la categoría del sitio. Esto, que puede sonar un poco clasista, es muy importante, porque tal y como hay diferentes tipos de personas, también hay diferentes tipos de bodas. Para algunos, una verbena relajada en el campo es la descripción de una boda perfecta. Otros en cambio prefieren casarse entre las paredes de un castillo medieval, porque quieren que su boda tenga un empaque acorde con las circunstancias. Y mientas que unos dan muchísima importancia a la calidad de la comida y todo lo demás les parece secundario, a otros les importa más lo bonito que sea el sitio y cómo esté decorado. No digo que una opción sea ni mejor ni peor que la otra, sólo digo que es importante pensar qué quieres tú de tu boda, porque eso lo va a condicionar todo. Si yo desde el principio lo hubiese tenido claro, me habría ahorrado mucho tiempo, y muchos quebraderos de cabeza.
  • Buscad mucho por Internet. Buscad y comparad. Leed foros, webs, blogs, todo lo que podáis encontrar, sobre todo de los sitios que más os llamen la atención. Con una conexión a Internet y un poco de tiempo puedes hacerte una idea bastante clara de lo que hay ahí fuera y de lo que puedes esperar encontrar antes incluso de concertar una visita. Te ahorrarás tiempo y muchos quebraderos de cabeza. Si acabas de empezar a buscar y estás muy perdida, te recomiendo empezar por bodas.net, que tiene un listado muy completo de fincas, hoteles y restaurantes, con su ficha y muchas fotos. Pero no te quedes sólo ahí; si un sitio te gusta, búscalo en Google e infórmate bien. Internet es grande, aprovéchalo.
  • Si tenéis claro lo que buscáis, os bastará con visitar dos o tres sitios, cuatro como mucho. Será mucho más sencillo tomar una decisión, y no perderéis el tiempo yendo a ver cosas que no os encajan. Nosotros, después de tantas vueltas, redujimos la lista a tres, que fueron los tres que más nos gustaron en un principio. Id a dos o tres, y si uno os encanta y se adapta a vuestras necesidades, no miréis más. Hay muchos sitios maravillosos que te van a gustar, pero sólo te puedes casar en uno, así que no te vuelvas loca queriendo verlos todos como hice yo, porque no merece la pena.
  • Llevad preparada una lista de preguntas que os gustaría hacerle al encargado del sitio como, por ejemplo, cuál es su hora límite (si la tienen), cuánto cobran por hora extra de barra libre, o si podéis llevar a vuestro propio fotógrafo. No son tan importantes las respuestas en sí, sino la forma de contestarlas. Fijaos en si os ponen muchas pegas, si escuchan vuestras propuestas, si son muy rígidos o más bien flexibles, en el trato, la amabilidad y la transparencia. Si alguien no os da buena espina, tachadlo de la lista. Por muy bonito que sea el sitio, no merece la pena llevarse un disgusto el día de la boda por un malentendido con los organizadores.
  • Por último, si os casáis en Madrid, leed este post. A mí me ayudó muchísimo, y eso que lo descubrí casi al final. Es fantástico. Si os gusta, leed todo el blog. Aunque aún está sin terminar y le faltan muchas cosas, seguramente os resulte útil. Su autor, Bosco, es todo un experto en bodas madrileñas y os puede aconsejar como el mejor.

martes, 12 de enero de 2016

Exfoliante corporal de miel y azúcar de Bee Naturals

Estos días he estado probando por primera vez un exfoliante corporal que compré hace mil y que todavía no había tenido ocasión de estrenar (me había olvidado incluso de que lo tenía).



Este exfoliante de Bee Naturals lo compré en iHerb más o menos cuando empezaba a interesarme por el mundo de la cosmética natural (según mi historial de compras, lo encargué ni más ni menos que el 29 de agosto de 2014... puf), y como junto a él compré muchas cosas más, y mi tiempo para usarlo todo es limitado, acabé olvidándolo en un armario. También he visto que me costó 12,16 dólares.
El otro día por fin lo rescaté, y me llevé una doble alegría, primero por volver a encontrarlo después de haberme olvidado de su existencia, y después al comprobar que no estaba caducado, aunque me habría estado bien empleado.

Es difícil cambiar el chip y readaptarse después de tanto tiempo comprando cosas de manera casi compulsiva, ya os contaré cómo la cosmética natural me está ayudando muchísimo en ese sentido, enseñándome a comprar sólo lo que necesito y cuando lo necesito, en lugar de acaparar y acumular cosas sin sentido, como hacía antes.


Lo primero que llama la atención de este exfoliante es que la parte sólida y la parte líquida de los ingredientes viene desligada, por lo que hay que tener mucho cuidado al abrirlo, sobre todo las primeras veces, que es cuando el envase está más lleno. Trae un palito de madera pegado a la base que sirve para remover y mezclar todos los ingredientes (recomiendo hacerlo apoyando el envase sobre una superficie estable, y no sujetándolo con una mano y removiendo con la otra, porque, si se te escurre, la cosa puede acabar en drama), aunque el resultado no es muy allá. Por mucho que des vueltas, los ingredientes siguen separándose.


A pesar de eso, que puede que más de uno lo considere un fallo de formulación, los ingredientes son una maravilla, así que no se lo tengo en cuenta. Si es que sólo la pegatina de la tapa es amor a primera vista, hacía tiempo que no veía un INCI tan limpio, tan claro y tan sencillo: azúcar blanco, miel, glicerina, aceite de jojoba, aceite de girasol, extracto de romero y aceites esenciales. Y punto. Ni conservantes, ni colorantes, ni emulgentes, ni espesantes ni nada que no sea necesario y esencial. Todo lo prescindible, fuera. Me encanta. Sólo por eso vale la pena que el producto no se ligue bien, y haya que remover con el palito y tener cuidado para que no se salga.


La textura es muy parecida a la del exfoliante de chocolate de Giovanni, del que ya hablé en una ocasión. El grano es azúcar puro, nada de esas bolitas de silicona, que contaminan el lecho de los ríos y el fondo del mar, sólo azúcar, que rasca la piel mientras se va disolviendo poco a poco, hasta desaparecer por completo. Y huele estupendamente. Es una mezcla entre dulce y afrutada difícil de explicar, pero que hace que entren ganas de comérselo (aunque entendería que alguien me dijera que le resulta empalagoso, porque es un olor bastante intenso).

Una de las cosas que más ne gusta es lo hidratada que deja la piel. No hace falta usar crema después, porque después de aclararlo queda una fina película sobre la piel, algo resbaladiza, como si acabaras de ponerte aceite. Si lo dejas estar se termina absorbiendo en unos minutos, dejando las piernas (que es donde yo lo uso) muy suaves y para nada tirantes o resecas. El olor también desaparece al cabo de un rato. Eso sí, no recomiendo usarlo para preparar la piel antes de la depilación, porque por mucho que lo aclares con agua, nunca termina de irse del todo (de hecho la repele, formando gotitas sobre la piel, que se queda como impermeabilizada), y al pasar la cuchilla se queda todo el residuo entre las hojas, atascándola. Para que no entendamos, es como intentar depilarte justo después de ponerte crema. Mejor no.

En definitiva, ha sido un gran descubrimiento, a ver si puedo ir probando más cosas de la marca, que me ha gustado mucho. Aunque prefiero el olor a chocolate de la de Giovanni, no todos los días se ve un INCI tan maravilloso como éste, si es que hasta parece hecho en casa.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Nos vamos de boda

El año que viene me caso. Hale, ya lo he dicho. Hace dos días quedaban dos años y estaba súper tranquila y como si no fuera conmigo la cosa, y ahora quedan poco menos de diez meses. Así se pasa el tiempo, que ni te enteras. 



Ahora me río al recordar cómo algún tío mío se escandalizaba cuando en septiembre de 2014 le contábamos que nos casábamos en 2016, y se llevaba las manos a la cabeza diciendo que quedaba muchísimo, y que en dos años podían pasar muchas cosas.

Pues sí, en dos años pueden pasar muchas cosas, y de hecho pasan, pero lo hacen tan rápido que cuando te quieres dar cuenta te has plantado en ese día que parecía que nunca iba a llegar, sin que lo esencial haya cambiado ni un poquito, y no sabes ni cómo ha sucedido. Sé que han pasado muchas cosas en este último año, pero ahora, al mirar atrás, sólo veo una maraña difusa, tengo que pararme y hacer un esfuerzo para recordar todo lo que he vivido, todos los días y meses que me han ido trayendo hasta aquí, porque de verdad que se han pasado tan rápido que casi parece que me los hubiera saltado, plantándome hoy aquí, de golpe.

Es algo que últimamente me pasa mucho. Cada año parece darse más prisa que el anterior. Echo de menos esa sensación de que el tiempo era eterno que tenía cuando era niña. Cuando los trimestres y los exámenes marcaban el ritmo, los cursos escolares duraban una vida y las vacaciones de verano no se terminaban nunca. Volver al colegio en septiembre era como llegar a casa después de un viaje muy largo, y todo parecía nuevo y distinto. 


Entonces los cumpleaños quedaban mucho más espaciados unos de otros. Ahora el tiempo se me agolpa y los años se solapan. Creo que la sensación empezó en la universidad, pero en los últimos años no ha hecho más que acelerarse ¿De verdad hace más de dos años ya de aquél viaje a Berlín? ¿En serio han pasado más de cinco dese que terminé la carrera? ¿Cómo es posible que lleve tantos años trabajando en este sitio? ¿Qué he estado haciendo durante toda esta década para que se me haya pasado así de rápido? ¿Debería empezar a usar crema antiarrugas, o aún es pronto? Me paso el día haciéndome preguntas del estilo. Bueno, no todo el día, pero sí más a menudo de lo que me gustaría.


Pero bueno, no quiero aburriros. A lo que iba es que en estos últimos meses me he puesto a tope las pilas con el tema de la boda, porque soy una de esas personas que no se preocupan de las cosas hasta que se dan con ellas de frente, y todo ese universo que rodea al hecho de casarse me era totalmente desconocido (y bastante indiferente, la verdad, como si no fuera conmigo la cosa porque eso de crecer y hacerse mayor era algo que les pasaba a los demás, y no a mí). Ahora bien, cuando yo me pongo con algo, lo hago bien. Y en el afán de enterarme de absolutamente todo lo que se cuece y lo que hay por ahí, pasé de la desinformación más absoluta a algo que sólo puede definirse como CAOS, provocado por una sobredosis de información. En serio, tengo un tablero de Pinterest que echa humo. Es imposible no saturarse cuando empiezas a indagar desde cero sobre algún tema, sea el que sea, teniendo una conexión a Internet y un tiempo limitado. Hay una cantidad de información tal, que es imposible digerirla de una sola vez; hace falta constancia y bastante paciencia (y unas cincuenta pestañas de Chrome abiertas de forma simultánea, eso también ayuda). Pero bueno, poco a poco se va sacando algo en claro de todo ese embrollo, y ahí es a dónde quería llegar.

He pensado que igual, si comparto aquí en el blog algunas de las conclusiones, opiniones y experiencias que voy acumulando sobre la marcha, puede que ayude a otras personas que se encuentren en una situación similar. E incluso si no interesa a nadie, me servirá a mí para vomitar en algún sitio todas las ideas que se me pasan por la cabeza, y con las que no quiero aburrir a quien no le interesen, pero sí echar un cable a quien le puedan ser de utilidad.

Ya os iré contando.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Un regalo especial: caja de madera con set de afeitado tradicional

Si os habéis dado una vuelta por aquí, sabréis que me gusta hacer regalos en cajas. Cajas decoradas, personalizadas, que acaban formando también parte del propio regalo. 




Esta vez quiero enseñaros una versión para chico. 

Se trata de un set de afeitado tradicional, con todo lo necesario para afeitarse como en su día lo hacían nuestros abuelos, con cuchilla de doble filo, brocha, jabón y cuenco para preparar la espuma.

Os cuento el paso a paso de cómo hice la caja (que no tiene ningún misterio). Si andáis en busca de ideas para regalos, ahora que se acercan las Navidades es muy probable que así sea, puede que os dé alguna idea, o que os sirva de inspiración para idear otros proyectos.

jueves, 27 de agosto de 2015

Azúcar exfoliante al chocolate caliente, 'Hot Chocolate sugar scrub', de Giovanni

No soy muy de exfoliantes, no tengo la costumbre, ni la rutina de usarlos, y además soy muy vaga para esas cosas, pero sí que me gusta, de vez en cuando, probar alguno que otro, casi todos caseros. De marcas, hasta ahora sólo había usado uno de Korres, que ni fú ni fa.


Sin embargo, cuando me topé con éste, de Giovanni, una marca que hasta ese momento no conocía de nada, no me pude resistir.


Desde el momento en que leí eso de 'Hot Chocolate' en el envase, supe que no pararía hasta tenerlo en mis manos y probarlo, y comprobar si realmente olía tan bien como sugería. Así que lo compré en iHerb, a lo loco y a la aventura. Me costó unos 9 dólares y pico.

lunes, 18 de mayo de 2015

Desodorante Schmidt's de Bergamota y Lima

Este post se me ha colado. En realidad aún no debería hablar de este desodorante, porque hay otros dos a la cola, esperando su turno para una evaluación. Pero esos tendrán que esperar.



Y es que por fin —por fin— he encontrado un desodorante 100% natural que realmente FUNCIONA. Así que, como comprenderéis, necesitaba compartirlo con el mundo. Porque eso no es algo que pase todos los días.

martes, 12 de mayo de 2015

Crema hidratante 'White Chocolate Truffle', de MuLondon

El otro día estrené por fin esta joyita que compré hace ya tiempo en la página web de EccoVerde.



Descubrí la marca británica MuLondon a través del blog de Nina Benito, y hacía tiempo que le tenía ganas. Tras leer la entrevista que le hizo al creador de la misma, no tardé en animarme a probarla, y me hice para ello con uno de sus productos estrella: el 'Organinc White Chocolate Truffle Moisturiser', una crema hidratante que perfectamente podría pasar por un delicioso postre casero. Y para qué voy a mentir, con el tema del chocolate blanco me tenían ganada desde el principio.

miércoles, 6 de mayo de 2015

¡Limpieza de primavera; viejos cosméticos, fuera!

Igual es porque tengo aquello de la 'limpieza de primavera' grabado a fuego en algún lugar del subconsciente, el caso es que es llegar esta época del año y me entra la vena de ordenar. 


Ordenar, limpiar, tirar. Deshacerme de lo viejo, de lo que ya no uso, de lo que no necesito. De todo aquello que no hace más que ocupar espacio, acumular polvo y crearme preocupaciones innecesarias.
Mira que soy una persona bastante materialista, y que me apego mucho (a veces demasiado) a las cosas, pero oye, una vez superada la resistencia inicial, hay que ver lo bien sienta echar fuera el lastre.

lunes, 23 de febrero de 2015

Pasta de dientes de árbol de té, de Urtekram

Descubrí esta pasta de dientes dando una vuelta por el herbolario Navarro. Ésta, y otra de Logona, de la que ya os hablaré otro día. Estuve un rato dudando entre una y otra y al final, como no me decidía, me llevé las dos a casa. 



Tengo que decir que, aunque aprecio sus virtudes y lo uso con frecuencia, especialmente en temas de champú (porque va muy bien para el cuero cabelludo y los problemas con la grasa), el olor del aceite de árbol de té es algo que no me gusta nada. Lo tolero, y estoy acostumbrada a él, pero no me gusta.

martes, 10 de febrero de 2015

Crema hidratante de día, de Green People

Ayer se me terminó esta crema hidratante de día, de Green People. Llevaba usándola un tiempo, desde principios de septiembre o así, alternándola de vez en cuando con otra de Organics de la que ya os hablaré otro día. 



Es curioso porque el primer día que la usé no me gustó nada, y ahora que se me ha terminado me encuentro con que la echo —y mucho— de menos.


viernes, 9 de enero de 2015

Champú de cebolla de Nuggela & Sulé, o cómo las marcas apelan a la fe ciega del consumidor

Hoy en día, el hecho de elegir y comprar un champú es poco menos que un acto de fe. No sólo pasa con el champú, sino prácticamente con cualquier producto que se comercialice, publicite y venda en esta sociedad consumista.



El otro día, saltando de blog en blog, me topé con un post (no recuerdo dónde) en el que su autora expresaba un gran deseo de probar el nuevo champú de cebolla de Nuggela&Sulé. ¿Por qué tenía tantas ganas de probarlo? Ni ella misma lo sabía. Sólo dejaba caer que había leído muy buenas críticas y que al parecer era maravilloso.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Gel de baño Lida Eco con Oliva y Citrus

Un tema preocupante al que tienes que hacer frente tarde o temprano una vez has decidido dar el salto a la cosmética natural, es el hecho de que hasta en un herbolario o incluso en una tienda especializada en productos naturales te la pueden colar si no estás atento.



Hace poco recibí este gel de Lida a tamaño completo en una cajita EssentiaBox. A primera vista, es todo estupendo: un gel de baño con ingredientes 100% ecológicos, perfume natural, certificado por Ecocert y con un olor, así como a naranja, que dan ganas de merendárselo.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Receta casera de hidratación extrema

El otro día descubrí, un poco por casualidad, la cosa más hidratante del mundo para mis piernas, que, si ya de por sí son secas, ahora en invierno ni os cuento. Y no, no es una loción ni una crema comprada en una tienda; es un potingue totalmente casero, todo hand-made. Y además es súper fácil de hacer. 

Os cuento.



jueves, 4 de diciembre de 2014

Acondicionador de Coco, de Dessert Essence

El paso lógico, al pasarse al champú sin sulfatos, es el de pasarse también al suavizante sin siliconas. Tras un tiempo usando el de Davines, que me encanta, y que de momento he aparcado un poco únicamente porque me da pena gastarlo, estoy probando éste, de Desert Essence.



Por si alguien llega de nuevas a todo este tema de los champús naturales (es decir, sin sulfatos, sin parabenos, perfumes artificiales y sin demás sustancias agresivas / peligrosas / irritantes / sospechosas / contaminantes que contienen prácticamente la totalidad de los champús y demás cosméticos convencionales), es importante señalar que utilizar un suavizante acorde a estos principios no es sólo recomendable, sino también necesario.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Pasta de dientes con Ratania, de Weleda

La pasta de dientes Ratania, de Weleda, fue el primer dentífrico natural que probé. Como era el primero, y acostumbrada como estaba a los Colgate, Kemphor y Licores del Polo de toda la vida, no sabía muy bien qué esperar ni a qué atenerme.


Clases de alemán con Weleda: gracias a este envase tan feo he aprendido que
Zahn es diente; Zahncreme, pasta de dientes; y, Zahnfleisch, encías

Me hice con ella a través de Ecco Verde, que fue donde la descubrí. Me costó 4,49€ el tubo de 75ml. (casi un euro más barata que la de Green People, y eso que viene más cantidad). 

lunes, 17 de noviembre de 2014

martes, 11 de noviembre de 2014

Organic Wear, de Physician's Formula: rímel natural, orgánico y certificado

Bueno, pues a pesar de lo que dije el otro día de ir terminando primero lo que tengo en el armario antes de comprarme cosas nuevas, no me he podido resistir y ya me he hecho con un rímel de cosmética natural, orgánico y certificado. 

Concretamente, con éste, de Physician's Formula.


Lo compré en iHerb el otro día (quien dice el otro día, dice el mes pasado). Me costó 9,55 dólares (unos 7 euros) y llevo ya un par de semanas usándolo. Tengo que decir que estoy muy contenta con él, aunque hoy mismo he descubierto algo interesante: no es waterproof.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Loción corporal de Lavanda de Acure Organics

Esta loción corporal de Acure Organics fue, creo recordar, la primera crema de cuerpo natural que probé, en uno de mis primeros pedidos a iHerb (el primero de una laaaaarga serie).
 


Debo confesar que, aunque la estrené con mucha ilusión, la primera vez que la usé, un día después de la ducha y antes de irme a dormir, me llevé un buen chasco. No fue por la crema en sí, sino por el olor, un tema al que le doy mucha importancia, quizá demasiada, no sé. El caso es que al apretar el tubo sobre la palma de la mano me pareció que olía estupendamente, así como a lavanda suave. Pero medio segundo después, cuando empecé a extenderla sobre la piel, el olor cambió. Se hizo más intenso, más penetrante. Me pareció desagradable, y en ese momento pensé que la crema pasaría una temporada cogiendo polvo en un estante, antes de que me animara a volver a usarla, si es que lo hacía.


Aun así, y como para cuando noté lo del olor ya tenía la crema a medio extender por la pierna, me aguanté y terminé de masajearla hasta que se absorbió por completo. Tendría que usarla hasta terminarla o regalársela alguien, porque una crema que cuesta más de 6 euros (concretamente, 8,62 dólares), no se puede desperdiciar así como así.

Después de aquello me desentendí del tema y al poco rato me fui a dormir. El caso es que a la mañana siguiente, cuando me estaba vistiendo para ir a trabajar, me rocé la pierna con la mano mientras me quitaba el pijama, y me sorprendió lo increíblemente suave que tenía la piel. Tardé un poquito en asociar esa suavidad con la crema de Acure, porque ya me había olvidado del tema. Pero no exagero si os digo que me pasé todo el día en el trabajo acariciándome distraída las rodillas, que estaban suaves como nunca. La sensación era parecida a cuando te acabas de depilar, después de un tiempo con los pelos creciendo a su aire. Una maravilla.

Así que esa noche decidí darle una segunda oportunidad. Lo curioso es que esta segunda vez no me olió tan sumamente mal. No me entusiasmaba, pero tampoco era para tanto. Además noté cosas nuevas, en las que no había reparado el día anterior, como que la crema tiene una textura bastante densa (si os fijáis en la foto, veréis que conserva bastante bien la forma cilíndrica con la que sale del envase), o que hace falta muy poquita cantidad para cubrir una gran zona de piel.


He leído críticas de gente que dice que no se absorbe bien, que tarda la vida en secarse, pero creo que lo que pasa en realidad es que usan demasiada cantidad. Usando poquita cunde muchísimo y se absorbe a toda velocidad, dejando la piel seca al tacto, pero muy hidratada y fresquita.

Otra cosa en la que reparé esta segunda vez, es que el olor, tan intenso al principio, se desvanece enseguida. Al cabo de un rato la piel no huele prácticamente a nada. 


En definitiva, que una semana después me había convertido en fan incondicional. Es más, os diré que hasta me terminó conquistando su olor. Ese olor que al principio me pareció desagradable, ahora me encanta. Respecto a eso, he de decir que me pasa algo curioso. Y es que me estoy dando cuenta de que cuanto más pruebo la cosmética natural, más me van gustando los olores de los aceites esenciales, que antes me parecían demasiado intensos, y menos los perfumes artificiales. Cremas que antes me gustaba cómo olían porque me hacían pensar en mi madre arreglándose cuando yo era pequeña, o incluso en mi abuela empolvándose la nariz frente al tocador, ahora me parecen demasiado falsos. Igual os parece una tontería, pero me huelen a química. Es como comparar el aroma de una manzana recién cogida del árbol, con el de una piruleta verde sabor "manzana". Algo así.

Os dejo una foto de los ingredientes para que veáis todo lo que lleva. Por regla general, personas mucho más avezadas que yo en el mundo de la cosmética natural suelen dar un consejo muy sabio, sobre todo para principiantes, que es: cuantos menos ingredientes lleve un producto, mejor que mejor. Desde luego, es la forma más sencilla de asegurarse de que no contenga nada chungo o sospechoso. Esta crema quizá peque de exceso, aunque si os fijáis veréis que hay menos cosa de lo que parece, porque los nombres de los ingredientes son larguísimos (del tipo Infusion of Organic Calendula Officinalis (Calendula) Flower in Fair Trade Organic Olea Europaea (Olive) Oil). Así a ojo, serán unos treinta.


Lo bueno del INCI es que es muy completito, con aclaraciones entre paréntesis (y en negrita, para facilitar su lectura) que explican lo que es cada cosa, al lado de su nombre oficial en latín. Además, al estar impreso en el mismo envase, lo puedes mirar cuando quieras, algo que se agradece mucho. Muchos de los ingredientes son orgánicos y otros de comercio justo, y todo ello también aparece reflejado. De ahí que sea tan sumamente largo.

Ahora bien, tengo que ponerle una pega. Y es que esta crema, al igual que muchas hidratantes y cosméticos convencionales presume, en su parte frontal, precisamente de lo que menos contiene. Bueno, lo de la lavanda lo entiendo, porque no huele a otra cosa, pero lo de las células madre de equinácea, me parece una pijez, sobre todo teniendo tantas otras cosas buenas de las que presumir, como el hecho de que no contenga agua. y que su ingrediente principal sea una mezcla totalmente orgánica creada a partir de frutos de açai, arándanos, rosa mosqueta, granada, caléndula, camomila y rooibos.

Otra cosa que no me gusta es lo poquito que dura. Vale que cunde mucho, pero vienen sólo 240 ml., y eso para todo el cuerpo pues como que no da mucho de sí. De hecho ya la he terminado, y eso que la he estado usando sólo en las piernas, para que me durase más. Quiero repetir con ella, aunque antes le tengo echado el ojo a esta otra versión, la loción corporal reafirmante de lemongrass y aceite de argán, que tiene una pintaza.

En cuanto a lo de que ayuda a proteger el sistema inmune de la piel porque contiene probióticos blablabla y todo eso, sinceramente ni me interesa ni me importa. Sólo sé que deja la piel suave como ninguna crema que haya probado hasta ahora, y con eso me vale.