Llevo toda la vida, desde que tengo uso de razón, escuchando a mi madre repetir que ella no sale de casa con los labios sin pintar, porque se siente como si fuera desnuda. Puede ir perfectamente con la cara lavada por la vida, pero eso sí, los labios siempre pintados. Se los pinta hasta para bajar a comprar el pan. Y eso que lleva toda la vida usando el mismo tono de rosa, tan natural que apenas se nota la diferencia de cuando los lleva pintados a cuando no.
Lo de no salir sin pintarse los labios es algo que en parte está muy bien, a ella le gusta hacerlo, y demuestra que le preocupa su aspecto y que le gusta cuidarse. En ese sentido, no hay nada de malo en ello. Sin embargo, al mismo tiempo, me parece también una forma de esclavitud, una atadura innecesaria y auto-impuesta, como puede ser fumar o vivir contando calorías.
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| Perdonad la cutrez del dibujo... hoy mi pulso con el ratón no da más de sí. |



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